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miércoles, 14 de octubre de 2009

LA ESTRATEGIA DE KIRCHNER. OPTIMISMO Y PARTES OSCURAS,

por Jorge D. Ferraris


En un post anterior, (6 de Octubre de 2009) decíamos que Carrió y Kirchner eran los únicos candidatos para las elecciones presidenciales del 2011, que habían trazado y siguen, una estrategia definida. Analizamos entonces, la más simple de ellas, la que había discurrido Elisa Carrió.

La estrategia de K. no tuvo un largo período de elaboración y ni siquiera fue objeto de un examen entre las pocas personas que constituyen su entorno. Fue producto de un coloquio matrimonial. La presidenta en su primera aparición pública después del 28-J, destacó, en un análisis de la contienda electoral, la buena perfomance que hizo Pino Solanas en la Capital. Muy poco después, la primera aparición pública de K. se materializó en un acto que protagonizaron los miembros de Carta Abierta, el grupo intelectual que motoriza el docto perfil del discurso kirchnerista. La nueva mirada hacia la izquierda, se hizo evidente.

Kirchner, desde la base del peronismo que le es adicto y al que no abandonará, orientará su transversalismo hacia la izquierda. Ha devaluado la alternativa de aumentar su actual piso electoral (30 por ciento) en el cauce de la clase media. Esta pirueta tiene su lógica. Continúa siendo una realidad el cuadro electoral del 28 de Junio. El conurbano bonaerense (23 % de los votos nacionales) es el agrupamiento poblacional que le puede dar las compensaciones numéricas que necesita para equilibrar las pérdidas que se siguen proyectando en la Capital, Santa Fe, Córdoba y Mendoza (provincias que sumadas generan el 32,4 % del total nacional). Por otra parte, la izquierda en la Capital, que obtuvo con Pino Solanas el 24,21 % de los votos emitidos, le abriría al Kirchnerismo, en el caso de formalizar algún tipo de alianza con esta fuerza, una mejora con relación a su tradicional deplorable perfomance en este distrito (11,63 %-28-jun-09).

En añadidura, este “nuevo transversalismo”, le permitiría formalizar alianzas parlamentarias con el bloque de centro-izquierda, que le morigere la inesperada y cruel realidad de ser la primera minoría en el recinto de las leyes, a partir del próximo 10 de diciembre.

Y, finalmente, como telón de fondo de esta elaboración, se dibuja la posibilidad de que el 2010 sea desde el punto de vista de la economía, mejor que el 2009, habida cuenta de que los principales “gurúes” dan por terminada la crisis que se desatara luego de la caída de Lehman Brothers el 14 de septiembre del 2008. No será viento de cola, pero se espera una leve brisa a favor, que recompondría el crecimiento del producto entre un 2 a un 3 por ciento el próximo año.

Las victorias legislativas que está obteniendo el Kirchnerismo con base en aprovechar hasta el último minuto, una mayoría que desfallecerá muy pronto y el relato de la estrategia, que hemos presentado, empapada de optimismo, ha recompuesto las esperanzas de las fuerzas que sostienen al oficialismo.

Pero el análisis debe complementarse con una exposición de las sombras que opacan la viabilidad de este proyecto. Kirchner debe ganar en la primera vuelta, porque en el caso de un balotaje, se convertirá en la alternativa “menos deseada” para el electorado y promoverá la unión de todos sus adversarios, tal como le hubiese sucedido a Menem en su momento, si no se retiraba de la contienda. Existen dos situaciones que permiten ganar en la primera vuelta. En primer término, haber obtenido más del 45 por ciento de los votos afirmativos válidamente emitidos. Para evaluar la magnitud de este objetivo bastará con comparar los votos que obtuvo Cristina K. en Octubre de 2007 (8.651.066 -45,2 %-), con los que logró el Frente para la Victoria en Junio del 2009 (5.871.345 -31,29 %). Es decir K. tendría que recuperar la friolera de más de 2 millones y medio de votos. La otra situación que permite ganar en la primera vuelta, tiene a su vez, dos condiciones: haber obtenido más del 40 % de los votos y una diferencia mayor de 10 puntos porcentuales sobre la formula que le sigue. Esta eventualidad podría concretarse en el caso de que K. aumente su actual base calculada hoy en el 30 % al 40% y además la oposición se mantenga dividida en tres corrientes principales: Cobos, Carrió y el Peronisdmo no-K, y ninguna de éstas pueda superar el 30 %.

Con relación al otro cariz de su estrategia, o sea su giro a la izquierda, tiene sus bemoles tácticos. En primer lugar ¿de qué izquierda estamos hablando? Si es la de los “piqueteros amigos”, tendrá problemas con los “barones del conurbano” y poca resonancia en el interior del país. En este caso, los costos superan a los beneficios. Si se trata de la izquierda con representación en la Cámara de Diputados, Kirchner no está en condiciones de cumplimentar las condiciones que este sector le exigiría: reconocimiento de la CTA (debilitaría el apoyo de la CGT), un cambio de la política que, con fines de obtener financiamiento internacional, está desarrollando con el FMI, un impuesto a la renta financiera etc., la prestación única universal, etc.., para mencionar alguna de ellas.
A estos grupos los tendrá como socios circunstanciales, en temas específicos que se debatan en el parlamento, pero no como aliados electorales. No mencionamos el socialismo de Binner, porque éste fue categórico, al negar la posibilidad de sumarse al Kirchnerismo. Además el valor electoral de estos sectores a los que podría incorporar a su frente, es exiguo. Una ligera suposición nos permite calcular que esta hipotética transferencia no aportaría más del 5 % de los votos válidos emitidos.

Como podemos apreciar, el optimismo, con un margen más allá de las posibilidades que le confiere la realidad, ha invadido al Kirchnerismo. Pero por otro lado los opositores no estarían midiendo correctamente sus posibilidades, si no analizan en detalle esta estrategia, y actúan en consecuencia.

viernes, 18 de septiembre de 2009

LEY DE MEDIOS: LAS FALLAS DE LA OPOSICIÓN

por Jorge D. Ferraris


Cuando los Kirchner decidieron enviar al Congreso el proyecto de ley de Medios Audiovisuales, sabían los riesgos que corrían. Una derrota tendría consecuencias peores que las que tuvo el fracaso de la resolución 125. Por ello, cuando avizoraron la posibilidad de no llegar a los 129 diputados que necesitaban, contrariando su consabida intolerancia, tuvieron que aflojar para obtener los votos redentores del “centro izquierda” y de los socialistas de Binner. Esta vez no jugaron al “todo o nada” sino al “todo o algo”. Disminuyeron la envergadura de un posible negocio con Telecom (al excluir a las telefónicas) y admitieron hacer un poco más dificultosa la posibilidad de manejar a su arbitrio, la autoridad de aplicación de la ley. Evaluando estos antecedentes, la posibilidad de que el oficialismo gane la votación en el Senado, ha crecido.

Esta vez los que jugaron al “todo o nada” fue el conglomerado opositor (pan-radicalismo, Coalición Cívica, PRO y peronismo anti-K). Se retiraron del recinto dejando que el oficialismo, más sus aliados circunstanciales, resolvieran la cuestión bajo su total responsabilidad. No se puede saber hasta que punto, es posible calificar a esta conducta como un “error estratégico”. Esta actitud categórica, los terminó colocando como postulantes de una alternativa no querida por ellos. El oficialismo aprovechó este dogmatismo, para instalar un falso dilema: “ley de la dictadura” o “el proyecto del Ejecutivo”.

Es difícil dilucidar qué los llevó a despreciar las posibilidades que les brindaba una negociación con el “centro izquierda”, espacio en el que se hallaban los socialistas de Binner. No se puede saber si la visualización de una derrota del el oficialismo, cuyas probables consecuencias darían lugar a especulaciones sobre la futura gobernabilidad, los obnubiló; o una cuestión de principios ante el atropello que sufrieron en la reunión conjunta de las comisiones que suscribieron el dictamen, donde el oficialismo “los pasó por arriba” ignorado los procedimientos reglamentarios.

Si se hubiesen quedado, los ciudadanos no solo hubiéramos conocido mejor sus argumentos, sino además, de haberse unido al “centro izquierda”, la oposición hubiese conseguido mayores modificaciones que, si bien no convierten al proyecto en una ley ideal, amortiguan las posibilidades de dejar el campo mediático al arbitrio total del gobierno.

Basta, para confirmar lo anterior un solo tema. Si la oposición se hubiese quedado hasta el tratamiento en particular de cada artículo, la disposición del proyecto de ley que le da a los multimedios un año de plazo para adaptarse a sus disposiciones, podría haberse extendido. De hecho este artículo obtuvo sólo 107 votos a favor y 26 en contra. Esta es una disposición clave para los planes del gobierno. Lo exiguo del plazo obligará prácticamente a un “remate” de medios, creará el río revuelto que necesitan los pescadores que cuentan con el apadrinamiento del oficialismo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

LEY DE MEDIOS: SERÁ IMPOSIBLE VOLVER AL PASADO

por Jorge D. Ferraris


Aunque la ley de Medios continúa discutiéndose en un ámbito de asperezas y encontronazos políticos nada sutiles, es posible –con buena voluntad- encontrar elementos positivos, que de ser debidamente valorados, podrían constituir la base de una solución, con miras al futuro.

El primer elemento meritorio, es haber traído al primer plano del interés público, una problemática importantísima que afecta la convivencia y el sostenimiento del sistema democrático en el país. Es cierto que desde hace años, el tema venía siendo trabajado y merece reconocérselo a sus protagonistas, pero esta es la primera vez (en nuestro país), que la cuestión emerge al campo de las posibilidades de realización efectiva, plasmando así, los designios de la opinión pública.

Los motivos por los cuales el gobierno ha traído este asunto, responden a su interés por desarmar una estructura de información mediática a la que creen responsable de sus desventuras electorales al influir masivamente sobre la opinión pública, formalizando una imagen negativa de sus realizaciones. De paso y de ser posible, por intermedio de los poderes arbitrarios que la ley le confiere al Poder Ejecutivo actual (y mañana al gobierno de turno), está subyacente el objetivo de entregar el dominio de ciertos medios a sus amigos y simpatizantes, tratando de equilibrar así, el poder mediático de sus adversarios.

Las reales motivaciones del gobierno son infelizmente ciertas, pero serán intrascendentes con cara al futuro. La complejidad de esta materia, la diversidad de intereses que disputan el manejo de medios que la tecnología va cambiando con una dinámica asombrosa, la introducción masiva de otros, por ahora imposibles de controlar (como los que se desarrollan en el ámbito de Internet), convertirán en insustanciales a los propósitos del gobierno. Lo que quedará en la conciencia social, será positivo: la necesidad de regular un enmarañado sistema de comunicaciones para garantizar la efectiva materialización de la libertad de expresión en un ámbito tecnológico que cambia a un ritmo que no había sido pronosticado.

Si la ley se aprueba antes del 10 de diciembre, sesgada como lo pretende el gobierno, la nueva composición parlamentaria tratará de acordar las mejoras que corrijan las inequidades y el perfil autoritario de la ley. De no acontecer esta circunstancia, el nuevo congreso no podrá obviar el tratamiento de este asunto en el marco general del actual proyecto. Lo positivo es que, de aquí en más, con relación a este tema, será imposible volver al pasado.

domingo, 6 de septiembre de 2009

LA LEY DE MEDIOS Y LO QUE VENDRÁ

por Jorge D. Ferraris


Hoy es difícil, si se quiere reflexionar sobre la actualidad política, eludir el tema del proyecto de ley de Servicios Audiovisuales que el Poder Ejecutivo acaba de enviar al parlamento. El debate recién ha comenzado, por lo que no es imposible que eventualmente, volvamos a repasar este asunto. La oposición ha desgranado en los escenarios mediáticos, todo tipo de reparos, desde los vinculados a la oportunidad elegida para dilucidar una cuestión de estado tan importante; hasta detalles de su articulado, que han despertado dudas y temores. El oficialismo hasta hoy, viene diciendo que está dispuesto a aceptar enmiendas que, si las juzga consonantes con sus convicciones, puedan mejorar el texto de la ley. El tiempo lo dirá…

Corriendo el riesgo que me lapide el fundamentalismo que se ha formalizado en ambos lados de esta discordia, iniciemos el análisis, exponiendo primero, hechos y conceptos que me parece que son, los más difíciles de rebatir:

---Es tanto legal como legítimo que el Congreso considere este proyecto. El hecho de tener “elegidos” a los legisladores que se harán cargo el próximo 10 de diciembre -que modificarían las relaciones numéricas entre bloques- no es una circunstancia válida para posponer hoy, la fecha para la consideración del tema. Lo que si puede decirse, con relación a este punto y contabilizarlo como experiencia para el futuro, que esta particular circunstancia, es una evidencia adicional, que convalida las críticas que en su momento se le hicieron al gobierno por el adelanto de las elecciones. Estos efectos, que ensombrecen legítimas decisiones, son la consecuencia de colmar de chicanas a los episodios electorales.

---La ley vigente, sancionada durante la dictadura militar y modificada más de
cien veces, sin alterar su esencia, fue permisiva para la constitución de concentraciones empresariales que afectan la equidad y lesionan la libertad de prensa. Con base a estas regulaciones, el grupo Clarín, mediante un complejo proceso de “exigencias y negociaciones” con los gobiernos de turno (incluyendo el de Néstor Kirchner), fue obteniendo ventajas progresivas que le permitieron constituir una posición dominante en la industria audiovisual. ¿Por qué Clarín perdió esta capacidad “negociadora” que lo distinguía, tan abruptamente?, ¿Cuáles fueron los hechos que desataron esta guerra?. No se conocen con certeza. Quizá tengamos que esperar que alguno de sus protagonistas escriba sus memorias.

---En el curso de 26 años de democracia, la responsabilidad del gobierno estuvo casi 8 años a cargo de los radicales y 17 años a cargo de los peronistas (no me vengan con el cuento de que el gobierno de Menem no fue peronista), de los cuales 6 años corresponden al Kirchnerismo. Durante ese lapso, la sustancia de la ley no se modificó, aunque legítimo es decirlo, no uno, sino varios proyectos, se presentaron con el objeto de morigerar la posibilidad de la concentración monopólica de los medios, así como el de adecuar las normativas a las tecnologías modernizadas. Los arreglos con las corporaciones dominantes –“intercambios” de por medio- volvieron los proyectos al oscuro silencio de los cajones. Ante este panorama sería difícil determinar quien tiene el derecho a arrojar la primera piedra…

Los hechos que hemos expuesto, no son válidos para dejar de lado la oportunidad de mejorar el ámbito legal de los medios audiovisuales. Sirven para una apreciación subjetiva de las intenciones que podrían moverse detrás de la pantalla de objetivos intachables como son los que enuncia el proyecto en su artículo 1. Esta valoración, surge de articulaciones que permitirían un manejo arbitrario por parte del órgano de aplicación de la ley. En efecto, hay una concentración absoluta de los poderes para la aplicación de la ley en el Directorio de la Autoridad Federal de Servicios Audiovisuales, compuesto por cinco miembros de los cuales el Poder Ejecutivo elige a tres de ellos. Los demás órganos que crea la ley, el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual y la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual: proponen, aconsejan, evalúan, analizan etc. pero no tienen ni poder decisión ni de control efectivo sobre la actuación del Directorio, el que depende a su vez, de la Secretaria de Medios de Comunicación de la Jefatura de Gabinete.

Pero lo más importante de este episodio que recién empieza, son las consecuencias que tendrá la ley sobre el ámbito empresarial de los medios de comunicación. “Lo que vendrá”, será lo más trascendente. La ley otorga el plazo de un año (improrrogable) para que los titulares de licencias de los servicios y registros regulados por ella, se ajusten a sus disposiciones. Estarían afectados, en el caso de que se apruebe la ley, los grupos corporativos que dominan el complejo de medios audiovisuales, de los cuales los más importantes son: el grupo Clarín, Telefónica y el Grupo Uno América (Vila, Manzano y de Narváez), los que deberán desguazar y reordenar parte de sus componentes, para ajustarse a la nueva normativa. Esto provocará ventas de paquetes accionarios, fusiones, y sobre todo ello, oportunidades para nuevos negocios. En fin, un río revuelto en espera de buenos pescadores.

Son comprensibles entonces, las sospechas que visualizan como primer objetivo de esta batalla, debilitar al principal enemigo del gobierno: el grupo Clarín y de paso, enmarañar la situación para que los “amigos capitalistas” del oficialismo, se apropien de jugosos negocios. Todo ello en el contexto de un propósito firme, el de mejorar para el futuro, los instrumentos que influyan sobre la opinión pública a favor del gobierno.

lunes, 3 de agosto de 2009

LA HORA DEL CONGRESO

por Jorge D. Ferraris


Durante la semana pasada, los escenarios del "diálogo" transcurrieron en el ámbito del Poder Ejecutivo, alrededor de sus convocatorias paralelas y simultáneas. Los encuentros con los gobernadores no trajeron novedades políticas. Los temas del intercambio fueron absorbidos por la situación financiera de las provincias, que es, verdaderamente preocupante. Los mandatarios , por ahora, no quieren tratar otras cuestiones. Actores importantes en el escenario político, estan esperando que pase esta etapa de discusión legislativa que tiene su punto culminante el 24 de agosto, fecha en la que caducarán los poderes legislativos delegados, entre los cuales, por una derivación del código aduanero, se encuentra la fijación por el Poder Ejecutivo de las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Podríamos decir que en este espacio, los protagonistas están en la etapa de pre-calentamiento.

En el ámbito del salario hubo un punto positivo. Sindicalistas y empresarios llegaron a un acuerdo con relación al salario mínimo vital y móvil (SMVM) que regirá a partir del 1 de enero de 2010: $ 1.500. El monto actual de $ 1240 se irá elevando en etapas hasta el máximo indicado. Un análisis de Artemio López (Perfil. 02/08/09) demuestra que el monto obtenido es el más alto desde 1980, tomando como referencia el precio de un kilo de pan francés común.

Las asociaciones del sector industrial, otrora despistadas como "gallinas distraídas", empiezan a tomar conciencia de la debilidad del gobierno y "regulan" sus demandas cuidadosamente. Inclusive se están "aventurando" a ser más solidarias con el sector agrario.

El mayor desarrollo de esta etapa dialoguista, fue protagonizada por los encuentros del Poder Ejecutivo con los representantes del campo, repercutiendo, antes y después del convite, en los escenarios vinculados al tema: reuniones de prensa, inauguración de la Exposición de la Sociedad Rural y reportajes...muchos reportajes. En este terreno el resultado no ha sido positivo. Ambas partes endurecieron sus posiciones, recreando escenas que ya habíamos vivido a lo largo del conflicto que lleva ya, más tiempo que el que se puede esperar, en una sociedad que pretende convivir en democracia.

La Mesa de Enlace ha desmesurado su actuación excediendo los alcances que el mensaje del 28-J ha dejado al gobierno. Por su parte el gobierno, sigue pensando que el 28-J, la ciudadanía no le ha sugerido cambios importantes en su comportamiento.

La mesura la debería poner el Congreso. Ello sería beneficioso, para ganar espacios en el ámbito institucional que debemos perfeccionar. La situación financiera del Estado debe tenerse en cuenta y la de algunos sectores agropecuarios, también.

miércoles, 29 de julio de 2009

SIN EL PAN Y SIN LA TORTA

por Jorge D. Ferraris

Scioli pidió hablar con N. Kirchner para comunicarle su determinación de adoptar una estrategia política personal que hiciera viable sus objetivos: gobernar la provincia hasta el fin de su mandato y quedar "bien colocado" dentro del peronismo, con miras al futuro, que podría implicar, si las circunstancias lo permiten, postularse nuevamente a la gobernación. No fue un acuerdo, fue una comunicación "amistosa". El gobernador argumentó que éste giro ayudaría al gobierno de C.K., asediado hoy (conforme a su parecer) por afanes destituyentes.

Este hecho, compone el "blanqueamiento" de una conducta que más tarde o más temprano irán adoptando los gobernadores "kirchneristas", si es que, como en el caso de Das Neves, no lo han hecho todavía.

En gran medida estos "desenlaces" son el fruto de las vacilaciones del propio Néstor Kirchner. Para saber cómo el ex-presidente llega a esta disyuntiva, hagamos un poco de historia.

La primera estrategia de N.K. a partir del 2003 fue la de elaborar, desde el Peronismo, un puente hacia otros sectores "progresistas". Se trataba del transversalismo, que culminó en el Frente para la Victoria. En determinado momento, cuando esta política culminaba, el núcleo duro del PJ de la CGT, sospechó que estaba frente a una estrategia para la formación de un frente de Centro-Izquierda, que en su oportunidad, los dejaría de lado. Por otra parte, convencidos de la viabilidad de esta estrategia, algunos jueces federales, prestos a congraciarse con el poder de turno, crearon la posibilidad de indagar a Isabel Perón con relación a algunos desmanes contra los derechos humanos, acontecidos durante el gobierno de Juan Perón. Cuando la CGT, respondió a esta pretensión, con carteles que aparecieron en Buenos Aires donde se decía "no jodan con Perón", los jueces no eran los verdaderos destinatarios del mensaje...

Kirchner mantuvo la estrategia del transversalismo hasta las elecciones presidenciales de Octubre del 2007 que consagraron a C.K. como presidenta. De estas elecciones el peronismo emergió con un acopio de poder, pocas veces emulado en el país. 19 de 24 gobernaciones; 47 de 72 senadores nacionales y 161 de 257 diputados. El Kirchnerismo tenía quorum propio en el 80 por ciento de los parlamentos del país. A pesar de esta contundencia, Kirchner leyó en las entre-líneas que proyectaban las cifras electorales, que estaba perdiendo fuerza en los grandes centros urbanos, lo que equivalía a decir el apoyo de la clase media. Por otra parte, el transversalismo no estaba dando los resultados esperados. Las corrientes de izquierda que se les plegaron en el Gran Buenos Aires, eran de baja calidad, estaban dominadas por el "piqueterismo confrontativo" que además, le creaba problemas con los "Barones" del conurbano. Por el lado de los radicales K (la otra pata del transversalismo), podían advertirse signos de independencia y de apoyo condicionado, una actitud "molesta" para el perfil autoritario del ex presidente.

Ante el peligro de perder el sostén del "pejotismo duro" por un lado -recordando aquello de "no jodan con Perón"- y por otro, ganar muy poco en los andurriales del transversalismo, Kirchner decidió tornar al redil...Volvió a cantar la Marcha y restableció los retratos de Perón y Evita en sus apariciones proselitistas. Con la sinergia del triunfo electoral, se instaló como Presidente del Justicialismo, designando a dedo hasta el último suplente del comando peronista. Frente a una posible declinación de los votos en las grandes ciudades, no podía darse el lujo de perder el poder electoral en el conurbano bonaerense, cuya magnitud constituye un contrapeso importante.

Por otra parte, si hubo ingenuos que creyeron que C.K. instauraría un gobierno algo diferente en cuanto a la institucionalidad y que promovería un recambio de algunos personajes devaluados del gobierno anterior, muy pronto se convencieron que Kirchner continuaba al frente del gobierno. Fue un espejismo creado por la publicidad electoral.

El resto de la película es conocida y reciente. La crisis del campo, el manejo de las cifras del INDEC, los discursos pedagógicos de la presidenta frente a los "aplaudidores", la crisis internacional, la sequía, el crecimiento de la pobreza y la marginalidad, el adelanto de las elecciones, las candidaturas testimoniales etc., les hizo perder una elección en la que habían decidido jugarse el "todo o nada". Pocos gobiernos perdieron tantos votos en tan poco tiempo.

Hoy Kirchner tiene un problema. Por un lado debe defender la estabilidad del gobierno de su mujer, para lo cual las circunstancias le aconsejan ceder algunos metros, negociar, encarar algunos cambios etc. diligencias que desconoce, porque nunca fueron parte de su cultura política. Y por el otro, debe decidirse por una estrategia cuyo objetivo sea restablecer su liderazgo, desde que no está en sus planes abandonar la política. Para esto último, ha decidido volver al cauce transversalista, siempre desde el peronismo. Además de los problemas que le presenta hoy una izquierda atomizada, a la que pretende atraer, en la medida que su actividad trate de profundizar esta estrategia, sus resultados pueden ser contraproducentes con el primer objetivo. Corre el riesgo de quedarse "sin el pan y sin la torta."

martes, 21 de julio de 2009

UN DIÁLOGO ABUNDANTE

por Jorge D. Ferraris

El "diálogo" ya empezó y continúa desarticulado en lugares diversos, como un circo de varias pistas. El gobierno ha designado en cada escenario un coordinador responsable. Hay temas inter-relacionados que nadie sabe como ni donde, finalmente, serán tratados. Como nota marginal, destacamos que el Ministro de Economía, hasta hoy, se mantiene al margen del desarrollo de este relato, distraído en la búsqueda de sus colaboradores y diagramando una estrategia que diluya lentamente la influencia de Moreno en el INDEC (el más irritante de sus desaciertos), para que al final de la película no haya "ni vencedores ni vencidos".

No sabríamos decir si esta exuberancia dialoguista (después de más de cinco años de monólogos) confirma las sospechas de quienes piensan que todo esto es "fuego de distracción", o las de otros que lo atribuyen a la debilidad del gobierno o a las dos circunstancias en concurrencia. Estas son elucubraciones innecesarias y no queremos profundizarlas. El tiempo nos pondrá en claro las intenciones del gobierno y lo cierto es que, ante la probabilidad de extraer algún beneficio del diálogo y el flanco negativo que podrían exponer si faltaran a la cita, la oposición ha hecho lo correcto al decidir su presencia.

Lo que queremos destacar es la ausencia generalizada, que involucra tanto al gobierno como a la oposición, de una evaluación correcta de la profundidad de los problemas que estamos viviendo. Tanto en el campo político como en el económico-social. Con relación a este último aspecto, se corre un riesgo, si la oposición se limita a presentar una larga lista de pedidos "a los Reyes Magos" con total independencia de los correlatos económicos y financieros que el cumplimiento de estos pedidos pudieran significar. ¿No será lo que el gobierno está esperando para demostrar la incoherencia de sus adversarios?.

Lo mismo se da en el campo político. Por parte de la oposición no parece que hubiera otra preocupación que no sea la de saber como concertar el cuadro de las candidaturas para el 2011. No surjen, hasta ahora, preocupaciones lógicas relacionadas con la necesidad de componer un panorama coherente de ideas y programas, que constituyan una alternativa viable a la posible "continuidad del modelo" que podría presentar el Peronismo.

Con relación a este último, se advierte que atraviesa una etapa de expectativas paralizantes. Los cuadros esperan que Kirchner elabore una estrategia que pueda armonizar la defensa de la continuidad, sin sobresaltos, del gobierno de su esposa hasta diciembre del 2011 y al mismo tiempo defina su esquema para la recuperación de su poder personal, hoy, seriamente erosionado. En tanto, los gobernadores se preparan, como ya es una tradición en el peronismo, para formalizar una delicada asociación que reemplace la falta de liderzgo.







martes, 14 de julio de 2009

DIÁLOGO: ¿EL ÚLTIMO CONEJO DE LA GALERA?

14 Julio de 2009. Por: Jorge D. Ferraris.

Desde el 28-J, el Kirchnerismo viene dando muestras de que tiene algunas dificultades para eoncontrar su rumbo, como si todavía no pudiera digerir la derrota. Jugó fuerte, sin que pasara por la mente de sus dirigentes la posibilidad de un fracaso.

Diversos episodios dan muestra de esta incertidumbre. "Perdimos por poquito" dijo N.K. en la triste madrugada del 29 de Junio. "Ganamos con el 60 por ciento en Calafate" agregó C.K. "Profundizaremos el modelo" es una frase repetida por sus aláteres.

Después vino el esperado cambio ministerial. Otra vez Kirchner voló bajo, como la perdiz. Las permutaciones se hicieron teniendo en cuenta la interna peronista y la recomposición de su propia fuerza; no los problemas que se están definiendo en el escenario político-económico. En tanto la oposición, algunos gobernadores disidentes, la Mesa de Enlace de las agrupaciones agrarias y otros acompañantes recogidos en el camino, se ponían de acuerdo sobre una agenda que tendría como escenario decisivo, el Congreso de la Nación. Los temas venían siendo elaborados desde antes de las elecciones por grupos ciudadanos que trataron de plantear un programa mínimo que diera lugar a un acuerdo opositor. Los mismos son ahora, después de tanto batimiento, muy conocidos. La recomposición del INDEC, la modificación del Consejo de la Magistratura, la derogación de los superpoderes presupuestarios, la limitación de los decretos de necesidad y urgencia, la baja de las retgenciones del agro y el mejoramiento de la coparticipación de las provincias en los ingresos impositivos que recauda la Nación.

La tormenta parlamentaria que se avecina en torno a estos temas, hizo reflexionar a la cúpula del gobierno. Decidieron entonces darse por notificados del mensaje que dejaron las urnas. En medio de los festejos del 9 de Julio, la Presidente invitó a un amplio diálogo intersectorial y político, para el tratamiento de los asuntos de la agenda, incorporando a la misma, el estudio de cambios en el sistema electoral. La propuesta fue, en general, bien recibida. Pero se han levantado sospechas. No son pocos los que piensan que se trata de un intento de correr el escenario para dilatar el proceso. Los puntos escenciales del diálogo están colocados fuera del Parlamento, en procura de acuerdos corporativos paralelos. Ya vivimos algo parecido cuando inesperadamente el gobierno se dispuso a negociar con la Mesa de Enlace. Fue una pérdida de tiempo y de paciencia.

El primer convite está dirigido a los partidos políticos que cuenten con representación parlamentaria. Será una consulta sobre las internas obligatorias, simultáneas y abiertas como único medio por el cual los partidos políticos seleccionarían a sus candidatos. Es el menos urgente de los asuntos importantes. Quedarían fuera de la agenda, otros temas políticos vinculados con el sistema electoral, el financiamiento de los partidos, la boleta única etc.

En cuando a los acuerdos corporativos que al parecer serían engendrados por un Consejo Económico y Social, todavía no se conocen sus detalles ni su operatoria.

El principal riesgo es que ésta sea una larga etapa discursiva, un diálogo entre sordos. Un "fuego de distracción". Mientras tanto, el panorama económico-social que muestra fuertes nubarrones en el horizonte, exige una estrategia a mediano plazo, aunque más no sea para llegar al 2011 sin sobresaltos, asegurando una gobernabilidad que desaliente algunas vocaciones "destituyentes".







jueves, 2 de julio de 2009

¿LA ÚLTIMA ETAPA DEL KIRCHNERISMO?

Este es nuestro primer post. No quisimos aparecer en la “blogosfera” en medio del crudo carnaval mediático de la campaña, donde prevaleció la emoción y se obnubiló la racionalidad. Esperamos. Dejamos pasar a una de las más pobres jornadas electorales que se conoce, en la que los candidatos trataron de imitar a sus imitadores mediáticos, quienes, forjaron un panorama paralelo a la realidad, más creíble para una audiencia que todavía convive con los rastros subconscientes del “que se vayan todos”. También coadyuvó a esta decisión, el vaticinio que, desde el 29 de junio hasta el 2011, viviremos una etapa turbulenta y diferente. Sabíamos que no era válida la ingenua apreciación de que solo estábamos frente a un recambio parcial del Poder Legislativo y que todo debía transcurrir como si se tratara de elecciones realizadas en Suiza. Recordemos que de la Rúa, presidente en octubre del 2001, quiso desentenderse –evidentemente sin éxito- de las elecciones legislativas aduciendo que no estaba en juego un juicio sobre su gobierno. Pero a esta realidad histórica, Kirchner le agregó más condimento. Explícitamente proclamó “el todo o nada” y puso hasta el último trozo de carne en el asador. Nadie puede aducir hoy que ignoraba que se jugaba la continuidad del “kirchnerismo” y que las elecciones esbozarían con mayor claridad, el cuadro de quienes estarán en la línea de largada para las cruciales elecciones del 2011. Los medios ya nos han abrumado diseñando el largo listado de errores del “kircherismo”, dividiendo casi en partes iguales, aquellos que se deben a actuaciones tácticas (el conflicto con el campo, INDEC, adelanto de las elecciones, candidaturas testimoniales y otras de menor envergadura) con los que son inmateriales (el estilo agresivo, la concepción amigo-enemigo, la vocación hegemónica, la arrogancia presidencial etc.). Poco se ha dicho, tanto por parte de los analistas políticos como de la oposición, de la falta de ideas estratégicas del Kirchnerismo con relación al largo plazo. Aclaremos que tener en cuenta el “largo plazo” no es suponer como serán las relaciones económicas estructurales en el futuro, sino evaluar correctamente como las medidas que tomamos hoy pueden afectar la continuidad del crecimiento. Al “Modelo” -que podríamos considerarlo como el planteo estratégico del gobierno- si uno escucha a sus críticos, incluyendo a la oposición, pareciera que hay que hacerle “retoques”, solo sintonía fina. Primero, no estamos de acuerdo de que se trate de un modelo. El manejo de la transferencia de parte de los excedentes de un sector productivo-competitivo a otros destinos, con el objetivo de restablecer equilibrios económicos y sociales, son medios instrumentales y no una finalidad estratégica. Este “tránsito” algún día tiene que lograr sus objetivos, que no son otros que lograr un crecimiento sostenido con base en un equilibrio de todos los sectores productivos para que los aportes al bienestar general sean proporcionales a sus rentas. Por consiguiente, no existen hoy, en nuestro país, proposiciones ideológicas básicas que debieran caracterizar a los partidos políticos. Los argentinos todavía nos debemos ese debate. Y por esa razón, no hay partidos orgánicos que sostengan un sistema ideológico definido, sino un predominio de personalismos a los que la sociedad les adosa (con bastante certeza), por medios intuitivos, desglosados de lo que dicen y hacen estos dirigentes, tendencias ideológicas. De ahí nuestra diversidad política. Por ello este marco complejo, nos acompañará en los análisis que formulemos en futuros posts. Trataremos de darle, a estos aportes, un ordenamiento temático, de lo que intuimos podría caracterizar a los escenarios de la política en nuestro país, aunque adelantamos que se trata de una trama de factores interdependientes. Demos cuenta de ellos:
  • ¨Las relaciones gobierno-oposición en el curso de los dos años y medio que le quedan a C.K, que serán muy dificultosas en la medida que el gobierno no de señales de haber comprendido el mensaje de las urnas.
  • Los dos objetivos de Kirchner: sostener el gobierno hasta el 2011 y restablecer su poder personal dentro del peronismo.
  • Los esfuerzos del núcleo duro del peronismo para lograr su unidad y evitar que por una división en el 2011, resulten ser víctimas del ballotage. Es un objetivo difícil de cumplimentar, pero en lo inmediato, este intento actuará como una moderación de la intensidad con se ha desatado la lucha interna.
  • Los intentos de De Narváez, Macri y Solá para patentar una disidencia peronista con peso para ser alternativa. En caso de que este objetivo fracase, tienen tiempo. Macri puede volver a la Capital y de Narváez (cuyo objetivo inmediato es la gobernación de Buenos Aires) y Solá, asociarse con Reutermann.
  • Los esfuerzos de la oposición para establecer los perfiles de una coherencia viable (que hoy no la tiene), resolver sus disidencias (Cobos-Carrió y Juez con los radicales cordobeses etc.,) y elegir sus candidatos.
  • Los esfuerzos de la Izquierda por acopiar a los huérfanos que dejó el Kichnerismo alrededor de un eje que podría ser Pino Solanas y Sabbatella.