Mostrando entradas con la etiqueta Historia del tango. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia del tango. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de julio de 2010

BEN MOLAR Y LOS "14 CON EL TANGO"





Por Carlos A. Manus



Con el aporte de 14 poetas y escritores elegidos entre los más importantes hombres de letras argentinos y de 14 músicos seleccionados entre los más famosos y populares, Ben Molar -poeta, editor, creador de astros y estrellas de la canción y mecenas de la vida cultural de Buenos Aires- produjo en 1966 el álbum titulado “14 con el Tango”.


Los tangos incluídos y sus autores fueron “Alejandra” (Ernesto Sábato y Aníbal Troilo), “Bailate un tango, Ricardo” (Ulises Petir de Murat y Juan D’Arienzo), “Como nadie” (Manuel Mujica Lainez y Lucio Demare), “Elegía” (Alberto Girri y Osvaldo Manzi), “¿En qué esquina te encuentro, Buenos Aires…?” (Florencio Escardó y Héctor Stamponi), “La mariposa y la muerte” (Leopoldo Marechal y Armando Pontier), “Marisol” (Córdoba Iturburu y Sebastián Piana), “Milonga de Albornoz” (Jorge Luis Borges y José Basso), “Nadie puede” (César Tiempo y Enrique Delfino), “Oro y gris” (León Benarós y Mariano Mores), “Sabor de Buenos Aires” (Carlos Mastronardi y Miguel Caló), “Setenta balcones y ninguna flor” (Baldomero Fernández Moreno y Astor Piazzolla), “Tango para Juan Soldado” (Conrado Nalé Roxlo y Alfredo de Angelis) y “Un silbido en el bolsillo” (Nicolás Cocaro y Julio de Caro).


Complementan esa obra láminas que interpretan cada tango reproduciendo los cuadros elaborados por 14 pintores escogidos entre los de más alto nivel en la pintura argentina: Carlos Alonso, Héctor Basaldúa, Carlos Cañas, Santiago Cogorno, Zdravko Ducmelic, Raquel Forner, Vicente Forte, Mario Darío Grandi, Julio Martínez Howard, Onofrio Pacenza, Leopoldo Presas, Luis Seoane, Raúl Soldi y Carlos Torrallardona.


La primera vez que fueron exhibidos esos cuadros se utilizaron 14 vidrieras de otros tantos locales comerciales en 14 cuadras de la Avenida Santa Fe, y luego en siete vidrieras de un importante comercio en la calle Florida. Posteriormente, los cuadros fueron expuestos en “La Botica del Angel” de Eduardo Bergara Leuman, el pequeño gran escenario del mundo intelectual y artístico.


El Ministerio de Relaciones Exteriores, por intermedio de la Dirección de Relaciones Culturales, auspició exhibiciones de esos cuadros en el exterior los que, con el padrinazgo de las respectivas embajadas argentinas, fueron expuestos en España, Estados Unidos, Grecia, Israel, Italia y Japón. En esas exhibiciones, las muestras fueron acompañadas de disertaciones sobre nuestra música ciudadana con el fondo musical de “14 con el Tango”.


La exposición llevada a cabo en Madrid, como parte integrante del pabellón argentino en la “VII Feria Internacional del Campo”, fue premiada por el gobierno de España con el 1er. premio y medalla de honor. Se estima que aproximadamente 5 millones de personas visitaron la Feria. Los cuadros fueron expuestos también en el Club Internacional de Prensa, de Madrid, y se calcula que unas 20 millones de personas visitaron la “Expo 70, Osaka, Japón” donde fueron exhibidos.


Los cuadros fueron también expuestos en “Exposhow” (Buenos Aires), Museo Eduardo Sívori, Semana de Buenos Aires (8 de noviembre de 1971), Museo Rosa Galisteo de Rodríguez (Santa Fe, noviembre 1971), Embajada Argentina en Washington D.C. (marzo 1974) y en el Palais de Glace, Exposición “El Tango y Gardel en las Artes Plásticas” (Octubre 1990).


El álbum “14 con el Tango” ha recibido, entre otros, los siguientes premios y distinciones: “Boom Musical del Año”, del Instituto de Opinión Pública. Hechos y Hombres 1966; “Medalla 1er. Premio Música Ciudadana Argentina”, del VI Festival Argentino del Disco Internacional. Mar del Plata; “Medalla del Reconocimiento Público”, de la Tercera Fiesta Nacional del Tango de La Falda; “Premio Leo”. 1966/67; “Medalla del Reconocimiento Público”, del Tercer Festival del Oeste de Música Argentina”. Ciudad de la Amistad Chacabuco; “Medalla del Reconocimiento del Pueblo de San Andrés de Giles”, del Segundo Festival Nacional de Tango y Folklore; y “Plaqueta de Reconocimiento Público”, del IV Festival de Música Popular Argentina de Baradero.

Ben Molar nació en Buenos Aires el 3 de agosto de 1915, hijo de inmigrantes. En su infancia escribió canciones para murgas carnavalescas en las que participaba. En 1936, mientras cumplía con el servicio militar, tradujo al castellano los villancicos “Noche de paz, noche de amor” (“Silent night, Holy night”) y “Repican las campanas” (“Jingle bells”). En 1948 empieza a codearse con el éxito gracias a su bolero “Final”, que lleva música de Paul Misraki, y que fuera cantado y grabado, entre muchos otros, por Juan Arvizu, Gregorio Barrios, Elvira Ríos y Pedro Vargas, cuya primera estrofa dice: “Final/ de un sueño que fue/ triste realidad/ cuando despertamos…”.


Entre otras, tradujo al castellano canciones de Paul Anka, Charles Aznavour, Chubby Checker, Bill Halley, Los Beatles, Nicola Paone, Elvis Presley, Neil Sedaka y Charles Trenet . Con música de Paul Misraki, compuso los versos de “Volvamos a querernos” para la película “Navidad de los pobres” protagonizada por Niní Marshall y es autor de las letras de las canciones de las comedias musicales “Dos Virginias para Pablo”, “Te casarás, Gaspar”, “Paren el mundo… quiero bajar” y “Mame”. Es autor también de guaranias paraguayas en colaboración con los compositores Emigdio Ayala Báez, José Asunción Flores, Florentín Giménez, Herminio Giménez y Demetrio Ortiz.


Gracias a su amor entrañable por Buenos Aires y su música logró institucionalizar el 11 de diciembre (fecha de nacimiento de Carlos Gardel y Julio de Caro) como el Día Nacional del Tango, y participó en las gestiones para la erección del monumento a Gardel en el barrio del Abasto. En su libro titulado también Final -escrito a instancias de Jorge Luis Borges- relató vivencias y anécdotas de la ciudad de Buenos Aires.


Ben Molar fue académico titular de la Academia Porteña del Lunfardo y de la Academia Nacional del Tango, y nombrado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires el 22 de octubre de 1999. Tres esquinas porteñas han sido designadas con su nombre: Gurruchaga y Corrientes (Villa Crespo), Anchorena y Carlos Gardel (Abasto) y Suipacha y Corrientes (Centro).

jueves, 8 de julio de 2010

AL MAESTRO ATILIO STAMPONE





por Carlos A. Manus


Su primer maestro fue Pedro Rubbione, y su primer contacto con el público lo tuvo al ingresar en el conjunto de su hermano mayor Giuseppe, más conocido como “Pepe, el tano tanguero”. En 1941, con sólo 15 años, debutó profesionalmente en la orquesta de Roberto Dimas en el café Marzotto, pasó al año siguiente a la de Pedro Maffia en el cabaret Tibidabo, y en 1945 a la de Roberto Rufino dirigida por Alberto Cámara. A partir de 1946 integró la orquesta de Astor Piazzolla hasta la disolución del conjunto en 1948.


Realizó estudios de música clásica, armonía y composición con el maestro Vicente Scaramuzza. En 1949 fue solista de la orquesta de Mariano Mores con la que participó en las comedias musicales “El otro yo de Marcela” y “Bésame Petronita”, pasando después al conjunto de Juan Carlos Cobián.


En 1950 obtuvo una beca para estudiar con el maestro Carlo Zecchi en el conservatorio Santa Cecilia de Roma. Con un grupo de músicos argentinos realiza durante dos años una gira por Italia, Francia, Grecia, Egipto, Siria, Líbano y Turquía. A su regreso a Buenos Aires en 1952 forma con Leopoldo Federico la orquesta Stampone-Federico grabando para el sello TK los temas “Criolla linda” (de Vicente Gorrese, Bernardo Germino y Luis Rubistein) y “Tierrita” (de Agustín Bardi y Jesús Fernánez Blanco).


En 1958, al ser Federico contratado para dirigir la Orquesta Estable de Radio Belgrano, Stampone forma su propia orquesta con la que, entre otros temas, graba “El Marne”(de Eduardo Arolas), su tango “Afiches” (con letra de Homero Expósito), “Nueve puntos” (de Francisco Canaro) y “Confesión” (de Enrique Santos Discépolo y Luis César Amadori).


Colabora nuevamente con Astor Piazzolla integrando el Octeto Buenos Aires con el que graba dos discos de larga duración. Desvinculado del Octeto, Atilio Stampone, con su propia orquesta, graba su primer disco de larga duración que fue editado en Nueva York para la firma Audio Fidelity que incluye “El once” (de Osvaldo Fresedo), “La rayuela” (de Julio De Caro), “Cabulero” (de Leopoldo Federico) y “Sensiblero” (de Julián Plaza).


Continúa sus estudios de armonía, composición, fuga, contrapunto, dirección orquestal y dodecafonismo con los maestros Julián Bautista y Teodoro Fuchs, los que actualiza permanentemente. En 1959 ingresó a la empresa discográfica Microfón, con la que sigue vinculado, para la cual grabó más de diez discos de larga duración.


En 1960 ofrece una serie de recitales en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de Buenos Aires a partir de la cual su carrera es una continuada sucesión de éxitos. En 1964, en sociedad con el futbolista Rinaldo Martino y el actor Pedro Aleandro, inauguró su local nocturno “Caño 14”, que sería uno de los locales más importantes del tango por más de veinte años.


En 1970 editó su disco titulado “Concepto”, paradigma de la música de vanguardia, que incluye “Responso” (homenaje de Aníbal Troilo a Homero Manzi) –en el que se destaca la belleza de su arreglo y el melancólico bandoneón de Osvaldo “Marinero” Montes- y “Orgullo criollo” (de Julio De Caro y Pedro Laurenz).


Durante seis meses, emprende en 1974 una gira por Rusia, Alemania, Suiza, Polonia y Checoslovaquia. Con igual éxito realiza una gira por Brasil y Colombia.


El 16 de julio de 1981 estrena “Tango” con coreografía de Oscar Araiz y los integrantes de Le Ballet Du Grand Theatre de Genéve, con música de tangos tradicionales y temas originales de Stampone.


En 1984, en función inaugural del ciclo del Mozarteum Argentino, se presentó en el teatro Colón. En 1985 toma posesión del cargo de Presidente de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC).


Realizó la banda musical de las películas “Un guapo del 900” (1960), “La mano en la trampa” (1961), “El televisor”, “El último piso” y “El terrorista” (todas de 1962), “Todo sol es amargo” (1966), “Proceso a la infamia” (1974), “La rabona” (1978), “La historia oficial” (1985), “Tango Bar” coproducción Puerto Rico Argentina (1987) y “Si sos brujo: una historia de tango” (2005). Por “La mano en la trampa” fue premiado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina. “La historia oficial” fue ganadora del premio Oscar de la Academia de Cine de Hollywood a la mejor película extranjera. Sobre “Tango Bar”, un crítico del diario El Cronista Comercial expresó “… la banda sonora, casi tridimensional, donde afloran constantemente el talento, la musicalidad, consustanción íntima y más que generosa de ese enorme maestro que es Atilio Stampone”.


En las “Fiestas de San Isidro 87” estrenó en el Teatro Real de Madrid el espectáculo “Tango en concierto”. Un fragmento de la crítica especializada de Maite Alfageme del diario ABC de Madrid dice “…triunfantes se pasearon por el magno teatro madrileño el compositor argentino Atilio Stampone y la Orquesta Sinfónica de Madrid, atenta a los compases de la batuta del porteño”. La experta Juta Ohlson expresó en Correo del Tango “un sensacional éxito de Atilio Stampone y sus músicos”. “Tango en concierto” se presentó posteriormente en Mar del Plata con la Orquesta Sinfónica de esa ciudad.


En 1989 compone la música para la obra teatral “Discepolín”. En 1995 realiza en el New York City un espectáculo de tango con Julio Bocca y su Ballet Argentino. En 1996, también con Julio Bocca, emprende con gran éxito una gira por Italia, España, Israel y Egipto. En 1997 estrena en el estadio Luna Park su obra “Concertango” con Julio Bocca y coreografía de Ana Stekelman.


En julio del 2000 la Secretaría de Cultura de la Nación lo designó Director de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”. En 2001 fue invitado a participar en el Festival Buenos Aires Tango en París organizado por el BAM -Buenos Aires Música- (Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad), la Secretaría de Turismo y de Cultura de la Nación y el Ministerio de Cultura de Francia. También en ese año fue galardonado con el Premio a la Trayectoria por el Fondo Nacional de las Artes. En octubre del 2003 por Ley N° 1091, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo nombró Ciudadano Ilustre.


Su obra de compositor incluye el citado “Afiches”, “Con pan y cebolla”, “De Homero a Homero”, “Desencanto” (todos con letra de Homero Expósito), “Viejo gringo” (cariñoso homenaje a su padre), “Aguatero”, “Cadícamo” (letra de Enrique Bugatti), “Ciudadano”, “Concertango”, “El Nino”, “El Tapir”, “Fiesta de mi ciudad”, “Mocosa” (estos dos últimos con letra de Andrés Lizarraga), “Fiesta y milonga” (letra de Eladia Blázquez), “Mi amigo Cholo” (letra de Albino Gómez), “Para violín y piano”, “Romance de tango”, “Un guapo del novecientos”y “Pedacito de cielo” (en colaboración con Enrique Mario Francini, con letra de Homero Expósito).


Gran estudioso del jazz, Stampone admira a Oscar Peterson y Bill Evans. Entre los clásicos prefiere a Beethoven y Chopin y, entre los modernos, a Ravel. De sus colegas argentinos se inclina por Francisco De Caro, Horacio Salgán y Astor Piazzolla.


En homenaje a Arturo Frondizi compuso el tango “Impar”. Cuando el homenajeado le preguntó el porqué de ese título, Stampone le contestó “Porque usted no tiene par”. Dada su admiración por el ex Presidente, el maestro Atilio Stampone integra la Fundación Frondizi.









.

jueves, 3 de junio de 2010

EL "UBI SUNT" EN EL TANGO




Por Carlos A. Manus


“…y renazcan los hombres y las cosas muertas en el milagro de la evocación…”

(Homero Manzi, “El último organito”)


Obstinadamente el tango se ha planteado preguntas a las que no ha dado respuesta y que dejan la sensación de melancolía y de nostalgia por algo definitivamente perdido en el tiempo. En los tangos evocadores, los poetas han recurrido con frecuencia a esas interrogaciones sin réplica que los clásicos latinos llamaban el “ubi sunt”(el dónde están).

El “ubi sunt”es una antigua forma literaria latina utilizada frecuentemente en la Edad Media, renovada por Jorge Manrique y recreada por el tango, cuyo encanto radica precisamente en esa falta de respuesta que induce a la reflexión, a idealizar los recuerdos, a evocar el pasado para reencontrarse con lugares, sentimientos y personas del ayer, a añorar lo perdido, lo que pudo ser…

En “Puente Alsina”, Benjamín Tagle Lara se pregunta ¿Dónde está mi barrio, mi cuna querida?/ ¿Dónde la guarida, refugio de ayer?…

Dice Alfredo Le Pera en “Recuerdo malevo” …Tiempo viejo,/ caravana/ fugitiva,/ ¿dónde estás?…

Enrique Cadícamo se interroga en “El cantor de Buenos Aires” …¿Dónde estarán los puntos del boliche aquél,/ en el que yo cantaba mi primer canción… /y aquellos patios donde pronto conquisté/ aplausos tauras, los primeros que escuché? ¿Dónde estarán Traverso, el Cordobés y el Noy,/ el pardo Augusto, Flores y el morocho Aldao…

E inquiere en “Tres amigos” …¿Dónde andarás Pancho Alsina?/ ¿Dónde andarás Balmaceda?…/Yo los espero en la esquina/ de Suárez y Necochea…

Y en “Palais de Glace”se pregunta …¿Qué fue de aquella rueda de amigos?/ ¿dónde están?/ ¿Qué se hizo de mi romántico amor…/ Palais de Glace?…

En “A pan y agua”dice …1920…/¿Dónde están mis amigos queridos de entonces?…/ …/ ¿Dónde está la que amé?…/¿Dónde está la que olvidé?…/ El recuerdo me entristece/ y anochece en mi corazón…

Y se pregunta en “Aquellas farras” (“Argañaraz”): …Qué habrá sido de esa barra/ bravucona y trensillera,/ que tanto dio que hablar/ por su guapear./…/ Y del loco Puentecito/y del zurdo Altamirano/ No los he vuelto a ver,/¿dónde andarán?…

En “Barrio de tango”, Homero Manzi evoca …Barrio de tango, luna y misterio,/ calles lejanas, ¿cómo estarán?/ Viejos amigos que hoy ni recuerdo,/ ¿qué se habrán hecho?, ¿dónde estarán?/ Barrio de tango, ¿qué fue de aquella, Juana la rubia, que tanto amé/ ¿Sabrá que sufro, pensando en ella,/ desde la tarde que la dejé?…/ Barrio de tango, luna y misterio,/ ¡desde el recuerdo te vuelvo a ver!…

Manuel Romero, en “Tiempos viejos”, se formula los interrogantes …¿Dónde están los muchachos de entonces?/ barra antigua de ayer, ¿dónde está?/ …/ ¿Dónde están las mujeres aquellas,/ minas fieles de gran corazón…

En “Nada”, interroga Horacio Sanguinetti …¿Dónde estás, para decirte/que hoy he vuelto arrepentido a buscar tu amor?…

En “Miriñaque” Alberto Mastra se pregunta …¿Dónde están, dónde se han ido/ mis tiempos queridos?/ ¿Dónde están los carreteros/ del puerto arenero?/ Dónde está mi barrio Norte?/ ¿Dónde está Pepo el cantor1,/ el Resero, La Tablada,/ el rosarino Taboada,,/ dónde están, quién los llevó…?…

En “Mis amigos de ayer” José María Contursi inquiere … ¿Dónde están mis amigos,/ mis amigos de ayer?/…/¿Se perdieron tal vez/ por un rumbo sin luz,/ sin destino… sin fe?…

En “Qué habrá sido de Lucía”, se pregunta Leopoldo Díaz Vélez …¿Qué habrá sido de Lucía, tan mía?/ ¡Y tanto como la amé!… E inquiere en “Boliche de cinco esquinas” …La piba que me quiso con un amor sincero,/ y aquellos compañeros de andanza, ¿dónde están?/ Pregunto muchas veces con hondo desconsuelo,/ si tanto los recuerdo, ¿por qué no vuelven más?…

Cátulo Castillo no contesta las preguntas que se formula en “Café de los angelitos” …¿Tras de qué sueños volaron?/ ¿En qué estrellas andarán?/ Las voces que ayer llegaron/ y pasaron, y callaron,/ ¿dónde están?/ ¿por qué calle volverán?…

Y deja también sin respuesta a las que indaga en el vals “Caserón de tejas” …Barrio de Belgrano/ caserón de tejas/ ¿Dónde está el aljibe?,/ ¿dónde están tus patios?,/ ¿dónde están tus rejas?…

En “Tinta roja” describe su inquietud ….¿Dónde estará mi arrabal?/ ¿Quién se robó mi niñez?/ ¿En qué rincón, luna mía,/ volcás como entonces/ tu clara alegría?…

Esa evocación idealizada del pasado fue sintetizada admirablemente por Aníbal Troilo en las palabras de introducción a su tango “Nocturno a mi barrio”:

Mi barrio era así, así, así…

Es decir, …qué sé yo si era así,

pero yo lo recuerdo así…

Referencias:

Göttling, Jorge. Tango, melancólico testigo. Ediciones Corregidor. Buenos Aires, abril 1998.

Ostuni, Ricardo. Viaje al corazón del tango. Editorial Lumiere. Buenos Aires, agosto 2000.

Vilariño, Idea. El tango (Estudio y Antología). Editorial Cal y Canto. Montevideo, agosto 1995.

Las letras de tango. Las formas, temas y motivos. Editorial Schapire. Buenos Aires, mayo 1965.

viernes, 28 de mayo de 2010

EL TRANVÍA EN EL TANGO - II Parte



Por Carlos A. Manus



Recuerda Alberto Mastra en “Miriñaque”: … Cuando los novios se sentaban a tres metros, / era el fonógrafo la moda antes del dial, / cuando en Victoria se paseaba por el centro,/ había una línea solamente de tranway…


Cuenta Cátulo Castillo en “Milonga del mayoral”: Soy el criollo mayoral, que va,/ que va tocando en la vía, tará rarí,/ su cornetín de alegría, que da la señal/ de que ya viene el tranvía…


En “El mayoral del tranvía” dice Francisco Laino: Soy mayoral del tranvía/ que por las calles serenas,/ llevé blancas azucenas/ despertando simpatías…/ Con ese tarí… taría…/ de mi modesta corneta/ brindé a las mozas coquetas/ un madrigal de alegría/ (…) Yo soy el pasado que quiere volver,/ a ser lo que ha sido, reliquia de ayer./ (…) Con ese tarí… taría…/ en el viejo Buenos Aires/ dejó preciosos donaires/ el mayoral del tranvía.


En “Talán, talán” expresa Alberto Vacarezza: “Talán, talán”: Talán, talán, talán…/ pasa el tranvía por Tucumán./ “Prensa”, “Nación” y “Argentina”/ gritan los pibes de esquina a esquina…


Alberto Tagini memora en “El cornetín del tranvía”: … Así cruzaba el tranvía/ la Buenos Aires baldía/ de los románticos días…



Y en “Cornetín” Homero Manzi y Cátulo Castillo expresan: Tarí, tarí./ Lo apelan Roque Barullo/ conductor del Nacional./ Con su tramway, sin cuarta ni cinchón,/ sabe cruzar el barrancón de Cuyo./ El cornetín, colgado de un piolín,/ y en el ojal un medallón de yuyo/ (…) Talán, tilín,/ resuena el campanín/ del mayoral/ picando en son de broma/ y el conductor/ castiga sin parar/ para pasar/ sin papelón la loma…


En “Tiempo de tranvías” evoca Héctor Negro:

Tiempo de tranvías tropezando el empedrado.

Patios que se abren a la luna y al parral.

Mágicos zaguanes con temblor de besos largos.

Penas de ginebra que tanguean en el bar.

Vuelven esos ecos de las mesas de escolaso.

Noches con la barra en la esquina fraternal.

Sábado y milonga que promete el club de barrio

y el domingo, lleno de ese fútbol sin igual.

Tiempo de tranvías,

que allá se desbarrancaron.

De los carnavales

que fueron de otra ciudad.

Te vieron mis ojos pibes

Encendidos y asombrados.

Te canta mi tango nuevo,

con ganas de recordar.

Tiempo lindo de tranvías,

que fueron de otra ciudad…

Fueye de Pichuco cuando el gordo era muchacho.

El violín de Gobbi y la orquesta de Caló.

Barras milongueras de Pugliese en cada barrio.

Tangos del 40 que canté con otra voz.

Era mi Corrientes colmenar de tango vivo.

Era cada ochava la promesa de un cantor.

Tiempo de tranvías, de las calles con silbidos.

Sé que ya el olvido no podrá jamás con vos.

Tiempo lindo de tranvías,

que fueron de otra ciudad…

Referencias:

Aresti José Pedro y Alberto Rasoreé. Tranvías en Buenos Aires. Buenos Aires Antiguo.

Asociación Amigos del Tranvía y Biblioteca Popular Federico Lacroze (www.tranvia.org.ar).

lunes, 26 de abril de 2010

DETRACTORES ARGENTINOS DEL TANGO V

por Carlos A. Manus

Algunos escritores argentinos de fuste se dedicaron a desprestigiar el tango, a negar su origen o a renegar del mismo. Dado su prestigio o las posiciones relevantes que ocuparon, sus opiniones fueron acogidas en algunos periódicos nacionales y extranjeros, además de ser manifestadas en conferencias y charlas o vertidas en sus libros.

Ezequiel Martínez Estrada

En Radiografía de la pampa pontifica Ezequiel Martínez Estrada:

“El tango, la música nocturna, entristece estos lugares de diversión [el cabaret], porque trae en su ritmo reminiscencias del pasado abyecto y las voces sofisticadas de la vida rehusada. Nació después de la jornada del negro arrancado de su tierra y metido en las plantaciones de tabaco, azúcar y café. Encierra en sus cadencias la esclavitud y la voluntad de hundir en la carne la propia fatiga, hasta convertirla en placer”.

Cabe aclarar que los esclavos fueron utilizados en el servicio doméstico y no en las plantaciones. Por otra parte, la Argentina nunca tuvo plantaciones de café. Martínez Estrada parece haber olvidado que la esclavitud fue abolida en 1813, mucho antes de que apareciera el tango. Continúa Martínez Estrada:

“Baile sin expresión, monótono, con el ritmo estilizado del ayuntamiento. (…) Es un baile sin alma, para autómatas, para personas que han renunciado a las complicaciones de la vida mental y se acogen al nirvana.

(…) Baile del pesimismo, de la pena de todos los miembros; baile de las grandes llanuras siempre iguales y de una raza agobiada, subyugada, que las anda sin un fin, sin un destino, en la eternidad de su presente que se repite. La melancolía proviene de esa repetición, del contraste que resulta de ver dos cuerpos organizados para los movimientos libres sometidos a la fatídica marcha mecánica del animal mayor”.

“En el baile de ‘candil’, untuoso, lúbrico, bailado con la ornamentación de cortes, corridas y quebradas, ponía en el ambiente familiar cierto interés de ‘clandestino’. Todo eso era lo que le daba personería, carácter propio y se perdió; pero en cambio apareció el verso para recoger, como el drama satírico tras la tragedia, el elemento fálico, ritual. Aun hoy la letra dice bien claro de su estirpe. En ella está la mujer de mala vida; se habla de la canallada, del adulterio, de la fuga, del concubinato, de la prostitución sentimental; del canflinflero que plañe. La joven más pura tiene en su atril ese harapo que antes fue vestido de un cuerpo venal. La boca inocente canta ese lamento de la mujer infame y no la redime, aunque ignore lo que expresa su palabra. Suena en su voz la humillación de la mujer”.

“Pero ahora es cuando el tango ha logrado su cabal expresión: la falta de expresión. Lento, con los piés arrastrados, con el andar del buey que pace. Parecería que la sensualidad le ha quitado la gracia de los movimientos; tiene la seriedad del ser humano cuando procrea. El tango ha fijado esa seriedad de la cópula, porque parece engendrar sin placer (…) Tiene algo del quejido apagado y angustioso del espasmo. No busquemos música ni danza; aquí son dos simulacros. No tiene las alternativas, la excitación por el movimiento gimnástico de otros bailes; no excita por el contacto casual de los cuerpos. Son cuerpos unidos, que están, como en el acoplamiento de los insectos, fijos, adheridos. (…) El baile en parejas puede ser incitante, sensual, una ‘transferencia’ freudiana; el tango en particular es el acto mismo sin ficción, sin inocencia, sin neurosis. Es, hasta si se quiere, un acto solitario. Tiene algo de la rumia su música lamentable en el bandoneón, como hay algo del mugido en éste, su instrumento propicio….”

Conclusión

Evidentemente, los denigradores fracasaron en su propósito: no obstante sus derogatorias opiniones, el tango siguió triunfando en París, en otras capitales europeas y en Japón y fue aceptado en nuestro país sin distinción de clases sociales. Como dice Manuel Romero en “La canción de Buenos Aires”:

Este es el tango, canción de Buenos Aires,

nacido en el suburbio, que hoy reina en todo el mundo…

Más daño que el de esos detractores le hizo al tango la comisión para la depuración del idioma creada por Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast), ministro de Justicia e Instrucción Pública del gobierno surgido de la revolución del 4 de junio de 1943. Dicha comisión, presidida por monseñor Gustavo Franceschi, prohibió la difusión de tangos con expresiones lunfardas y el voseo, por lo que los poetas debieron escribir de apuro letras que no contuvieran esas palabras así como sustituir las mismas en los tangos editados transformando nuestra música en una parodia. Afortunadamente esa absurda medida fue derogada en 1949 durante la presidencia de Juan D. Perón.

domingo, 18 de abril de 2010

DETRACTORES ARGENTINOS DEL TANGO IV



Por Carlos A. Manus




Algunos escritores argentinos de fuste se dedicaron a desprestigiar el tango, a negar su origen o a renegar del mismo. Dado su prestigio o las posiciones relevantes que ocuparon, sus opiniones fueron acogidas en algunos periódicos nacionales y extranjeros, además de ser manifestadas en conferencias y charlas o vertidas en sus libros.


Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges también experimentaba una relación amor-odio hacia el tango. Denostaba públicamente al tango con letra, al que consideraba un engendro lacrimoso, y aseguraba que no soportaba a Carlos Gardel. Sin embargo, admitió que esos mismos tangos que su intelecto rechazaba le hicieron brotar lágrimas cuando los escuchó en el extranjero[1] y, además, dejó en su “Soneto para un tango en la nochecita” -antecesor de su poema “El tango”- su homenaje a la música de Buenos Aires:[2]

¿Quién se lo dijo todo al tango querenciero

Cuya dulzura larga con amor me detuvo

Frente a unos balconcitos de destino modesto

De ese barrio con árboles que ni siquiera es tuyo?

Lo cierto es que en su pena vi un corralón austero

Que vislumbré hace meses en un vago suburbioY entre cuyos tapiales hubo todo un poniente.

Lo cierto es que al oirlo te quise más que nunca.


Carlos Ibarguren
En De nuestra tierra (Bs.As., 1917, pág. 17), dice Carlos Ibarguren:

“Sin embargo, un producto ilegítimo que no tiene la fragancia silvestre ni la gracia natural de la tierra, sino el corte sensual del suburbio, ha corrido por todo el mundo deleitando a la clientela abigarrada de los hoteles europeos y de los cafés cantantes de las grandes capitales: el tango, que el mundo le ha dado patente de argentino, otorgándole una filiación que, en realidad, no tiene. El tango no es propiamente argentino; es un producto híbrido o mestizo, nacido en los arrabales y consistente en una mezcla de habanera tropical y de milonga falsificada. ¡Cuán distinto al crudo balanceo del tango es el noble y distinguido de la ‘cueca’, que se desenvuelve con una mímica tan aristocrática como la de una pavana o la de un minuet![3]

Ernesto Sabato refuto esa apreciacion diciendo:

Esa tesis autista no define correctamente al tango, pero lo define bien a Ibarguren. Si bien es cierto que el tango es producto del hibridaje, es falso que no sea argentino ya que no hay pueblos platonicamente puros y la Argentina es el resultado de sucesivas invasiones empezando por la que llevo a cabo la familia de Carlos Ibarguren”.[4]


Leónidas Barleta

Olvidando, tal vez, que Fulvio Salamanca y Osvaldo Pugliese eran sus conmilitones en el Partido Comunista, afirmó Leónidas Barletta:

El tango es una jeremiada de afeminados, el tardio despertar de una mujer inconsciente de su femineidad. Es la música de unos degenerados que se niegan a usar ropas proletarias, cuyas mujeres de grasientos cabellos abandonan las fabricas por los burdeles. El tango es insano. La sensualidad que en el prevalence es la de inhibición, la timidez y el miedo. La música de otras naciones es francamente sensual, ingeniosamente sensual. En el tango la sensualidad es postiza, artificialmente creada”.[5]



[1] Abálsamo, Ernesto J. Crónicas de tango. Ed. Margus. Bs.As., 2004, pág. 359.

[2] Salas, Horacio. Lecturas de la memoria. Encuentros con escritores. Ed. Fondo de Cultura Económica.

Citado en el artículo “Borges y el tango”, diario “La Nación (31/12/2005).

[3] Gobello, José. Op. citada, pág. 105.

[4] Sabato, Ernesto. Tango, discussion y clave. Ed. Losada. Bs.As., febrero 2005, pag. 11.

[5] Salas, Horacio. Tango, poesia de Buenos Aires. Ed. Manrique Zago. Bs.As., 1998, pag. 128.

viernes, 9 de abril de 2010

DETRACTORES ARGENTINOS DEL TANGO III

Por Carlos A. Magnus

Algunos escritores argentinos de fuste se dedicaron a desprestigiar el tango, a negar su origen o a renegar del mismo. Dado su prestigio o las posiciones relevantes que ocuparon, sus opiniones fueron acogidas en algunos periódicos nacionales y extranjeros, además de ser manifestadas en conferencias y charlas o vertidas en sus libros.
Manuel Gálvez tenía con el tango una relación de amor-odio. En Crónica general del tango [i], José Gobello cita algunas frases de los libros de Gálvez que revelan esa antinomia:

Pero, por otra parte, Gálvez no mezquinó epítetos cuando se refirió al tango en sus novelas: “Hacia 1904 o 1905 tocaba tangos en el piano en la tertulia de Leopoldo Lugones”.[ii] “La danza del arrabal me resultó fácil. No era extraño: yo sentía su música, y desde 1900 o 1901 tocaba tangos en el piano. Quienes me oían se asombraban de que yo, un ‘joven distinguido’, le diese a la música del arrabal tanto sabor. Lo bailé, pues, y bastante bien, ‘con mucho sentimiento’, según mis cómplices compañeras. Es que de veras lo sentía; sentía su alma, su color, su gusto a pecado, su voluptuosidad hipócrita”.[iii]



“Los vaivenes pecaminosos del tango…” (Una mujer moderna); “Un canallesco tango arrabalero…” (La maestra normal); “Mientras, de la guitarra y el bandoneón surgían las frases compadronas de un tango. Era una música sensual, canallesca, arrabalera, mezcla de insolencia y bajeza, de tiesura y voluptuosidad, de tristeza secular y alegría burda de prostíbulo, música que hablaba en lengua de germanía y de prisiones y que hacía pensar en escenas de la mala vida, en ambientes de bajo fondo poblados por siluetas de crimen. La melodía era de líneas desiguales, tan pronto unida como cortada, recta como sinuosa. Se hacía rígida para quebrarse enseguida. A veces se precipitaba para interrumpirse de súbito, o marcaba golpes rítmicos y duros para deslizarse al fin oscuramente. Y a su encanto adormecedor y turbador, a su sabor, que mareaba como un vino fuerte y espeso y que emborrachaba los sentidos, todo el patio bailaba. Las parejas se movían con lentitud pesada. Se bajaban, se alzaban, torcían a un lado y luego a otro, seguían tiesas caminando rectamente, y al fin se detenían para hamacarse hacia adelante y hacia atrás, en siluetas grotescas, cada hombre pegado a su compañera: ellas, graves y con los párpados entornados, y ellos con miradas torvas bajo sus chambergos de alas grandes que les caían sobre los ojos…” (Historia de arrabal)[iv]; “El litoral ha olvidado su música. Los inmigrantes, desalojando a los gauchos, han concluido con las canciones y los bailes criollos (…) En cambio tenemos ahora el tango, producto del cosmopolitismo, música híbrida y funesta. Yo no conozco nada tan repugnante como el tango argentino (…) Su baile es grotesco a fuerza de actitudes torpes y ridículas y significa el más alto exponente de guaranguería nacional. La música del tango ha penetrado en las más elevadas clases sociales; y en todas partes uno oye como castigo esa música fea y antiartística, prodigiosa de guaranguería y lamentable síntoma de nuestra desnacionalización. Cuando el argentino se emborracha le entra por hablar en ‘malevo’, por cantar La morocha o El choclo y por hacer odiosas posturas de compadrito orillero. Todo eso me parece muy natural. Su borrachera guaranga necesita exteriorizarse en una música y en un baile que son específicamente guarangos”. (El diario de Gabriel Quiroga, opiniones sobre la vida argentina). [v]



[i] Gobello, José. Op. citada, pág. 159.

[ii] Gálvez, Manuel. Amigos y maestros de mi juventud, 1961, pág 196.

[iii] Gálvez, Manuel. En el mundo de los seres ficticios, 1961, pág. 200.

[iv] Ed. De Decaulión, 1956, pág. 43.

[v] Lodi, María Lourdes, ponencia citada y Varela, Gustavo. Mal de tango, historia y genealogía moral de la música ciudadana. Ed. Paidós. Bs.As., 2005, pág. 44.

sábado, 27 de marzo de 2010

LOS DETRACTORES DEL TANGO II



Por Carlos A. Manus

Algunos escritores argentinos de fuste se dedicaron a desprestigiar el tango, a negar su origen o a renegar del mismo. Dado su prestigio o las posiciones relevantes que ocuparon, sus opiniones fueron acogidas en algunos periódicos nacionales y extranjeros, además de ser manifestadas en conferencias y charlas o vertidas en sus libros.

Leopoldo Lugones

En su ponencia El proyecto nacionalista de los intelectuales del centenario dice María Lourdes Lodi:

“Siguiendo con otra antinomia representativa del enfrentamiento entre Buenos Aires y el interior que también simboliza las querellas entre ‘nacionalismo y cosmopolitismo’, y entre ‘espiritualismo y materialismo’ encontramos lo que se da entre la ‘música autóctona y el tango’. En Lugones hay una reivindicación de la música criolla y un denuesto colmado de ironías hacia el tango.’, “ese reptil del lupanar, tan injustamente llamado argentino en los momentos de su boga desvergonzada…”

El 25 de octubre de 1913, en la sesión pública anual de las cinco Academias (Francesa, de las Inscripciones y Lenguas Antiguas, de Ciencias, de Bellas Artes, y de Ciencias Morales y Políticas) celebrada en el Instituto de Francia, el poeta y dramaturgo Jean Richepin, delegado de la Academia Francesa, pronunció un elogioso discurso titulado A propos du tango.

El café “Los Inmortales”-bautizado así por su gerente, el francés León Desvarnats, debe su nombre al discurso de Richepin: los “inmortales” son los 40 miembros de la Academia Francesa..

Lugones, a la sazón en París, replicó ese discurso en “La Nación” de Buenos Aires del 23 de noviembre afirmando:

“…hay temas imposibles, dada su bajeza, y el tango es uno de ellos…” (…) “… danza prostituta…” (…) “…el talento [del orador], a despecho de su propio dueño y señor, es incompatible con los necios, los degenerados, los advenedizos, que forman la clientela danzante de la macaquería dernier cri…” (…) “… el objeto del tango es describir la obscenidad…” (…) “… [el tango] resume la coreografía del burdel, siendo su objeto fundamental el espectáculo pornográfico…” (…) “…. su éxito proviene de ser exótico conducto de lo indecente…” (…) “… el tango no es un baile nacional, como tampoco la prostitución que lo engendra. No son, en efecto, criollas, sino por excepción, las pensionistas de los burdeles donde ha nacido. Aceptarlo como nuestro, porque así lo rotularon en París, fuera caer en el servilismo más despreciable… “ (… ) “… cuando las [damas] del siglo XX bailan el tango, saben o deben saber que parecen prostitutas, porque esa danza es una danza de rameras…” (….) “… el pesado mamarracho lo exagera [el contacto corporal] cuanto puede, haciendo de la pareja una masa tan innoble que sólo el temperamento de un negro puede aguantar su espectáculo sin repugnancia…” (…) “… y para apreciar cuán inferior, cuán innoble, cuán fea, en una palabra, es nuestra sedicente danza nacional, basta saber que su talento [el de Richepin] no ha logrado justificarla…”.

Disertando sobre “La poesía gaucha”, expresó Lugones:

“Nada más distinto de esos tangos mestizos y lúbricos que el suburbio agringado de nuestras ciudades cosmopolitas engendra y esparce por esas tierras a título de danza nacional, cuando no es sino deshonesta mulata engendrada por las contorsiones del negro y por el acordeón maullante de las ‘tratorías’…”.

El desprecio de Lugones por el negro, el mestizo y el mulato no condice con su aspecto achinado y su tez oscura. La acusación de mulatillo era lanzada en forma reiterada hacia Lugones, en privado y en público, desde Manuel Gálvez en sus memorias hasta Edmundo Guibourg en su correspondencia privada.

domingo, 14 de marzo de 2010

LOS DETRACTORES ARGENTINOS DEL TANGO I





Por Carlos A. Manus




Algunos escritores argentinos de fuste se dedicaron a desprestigiar el tango, a negar su origen o a renegar del mismo. Dado su prestigio o las posiciones relevantes que ocuparon, sus opiniones fueron acogidas en algunos periódicos nacionales y extranjeros, además de ser manifestadas en conferencias y charlas o vertidas en sus libros.

En la primera edición de Cosas de negros. Los oríjenes (sic) del tango y otros aportes al folklore rioplatense. Rectificaciones históricas del uruguayo Vicente Rossi -impresa personalmente por su autor en 1926 así como en las sucesivas ediciones publicadas con su título abreviado- éste expresó su asombro y desconcierto ante esa abjuración:

“La ‘arjentinidad’ (sic) del Tango tuvo sus impugnadores; fue un caso curiosísimo; eran arjentinos (sic) de figuración social e intelectual. (…) Rechazaron indignados la ‘arjentinidad’ del Tango, en varios diarios ingleses y franceses”.

Encabezaban la protesta Enrique Rodríguez Larreta –Ministro Plenipotenciario en Francia (diciembre 1910 a octubre 1916)- y Leopoldo Lugones quienes intentaron demostrar que, si bien el tango procedía de Buenos Aires, era allí un desagradable aparecido y no un nativo. Ambos explayaron sus agravios en París donde el tango ya se había impuesto, por lo que sus manifestaciones -contrariamente a lo que en su vanidad esperaban- fueron recibidas con total indiferencia.

Enrique Rodríguez Larreta
Entrevistado en París por un periodista, Enrique Rodríguez Larreta dijo:

“Se baila, en efecto, el tango en nuestro país, pero no en las pampas, sino en ciertas grandes ciudades y sobre todo en Buenos Aires: es un baile especialmente reservado a los lupanares, de donde no ha salido sino para conquistar la Europa… El tango, entre nosotros, es algo como el baile de los apaches, como la ‘chaloupé’ de las barreras…; además el tango es más una especie de aperitivo sensual que un baile… Una ciudad como París, la más delicada y refinada, no podría bailar el tango como la canalla de las pocilgas de Buenos Aires. Es el mismo baile, los mismos gestos, las mismas contorsiones; pero estoy seguro de que las parisienses ponen en todo eso la templanza, la medida que saben poner en todas las cosas y que hace que, para ellas, nada haya imposible… Hay en París por lo menos un salón donde no se baila el tango
argentino y ese salón es el de la legación argentina”.

Insistiendo en sus injurias, afirmó en otra oportunidad:

“El tango es en Buenos Aires una danza privativa de las casas de mala fama y de los bodegones de la peor especie. No se baila nunca en los salones de buen tono ni entre personas distinguidas. Para los oídos argentinos la música del tango despierta ideas realmente desagradables. No veo diferencia alguna entre el tango que se baila en las academias elegantes de París y el que se baila en los bajos centros nocturnos de Buenos Aires. Es la misma danza, con los mismos ademanes y las mismas contorsiones”.

viernes, 11 de diciembre de 2009

TANGO Y CAFETINES

por Carlos T. Grillo y Carlos A. Manus

Puesto en la perspectiva de haber sido el refugio donde los sentimientos, los sueños y la fantasía no encontraron ninguna censura, el cafetín ocupó y ocupa en el recuerdo una de las vidrieras más importantes en la mitología de Buenos Aires. Simbolizó algo así como un universo en pequeño, donde su cielo de humo, el fuego de los puchos y el derrape del alcohol le otorgaron la escenografía ideal para que los hombres transitaran sus mesas convertidas por la magia de los sueños en infinitas calles de sabiduría.

Al igual que el sentimiento, el cafetín no tuvo patria. Por eso, en alguna medida, reemplazó al país de los hombres que la correntada del destino arrancó de sus playas de origen para recalar en la nuestra. Entonces, el cafetín se convirtió en el anfitrión políglota que les dio lugar en su mortecina geografía para que pudieran entenderse a través del lenguaje de la nostalgia. Pero su historia no se acota en esa parcela trazada por el lápiz gris de la inmigración: va mucho más allá pues sus mesas discretas, confidentes y que nunca preguntan conocieron las luces y las sombras que suelen circunvalar el alma de cada hombre.

Las mañanas, tardes y noches del café, independientemente de la heterogeneidad de sus visitantes, fueron algo así como un iluminado proscenio donde la vida nunca bajó el telón. Temas como la mujer, la timba, el deporte, la bohemia, los ideales, el amor, la política, la infamia, el dolor, la guita, la filosofía, entre el infinito listado de las demandas humanas, recalaron burda o sabiamente sobre sus mesas. Pero también prefirieron, tomando los atajos que otorga la libertad, refugiarse en ese confesionario que fue el estaño, gris como los dolores o las esperanzas de aquellos que prefieren la compañía de la soledad.

Por ello, el cafetín se caracterizó por ejercitar naturalmente un principio social de enorme gravitación en el entramado de la vida: la pluralidad de la convivencia, la no discriminación cobró en su geografía un valor excluyente. Personas de las diferentes escalas sociales y de valores morales e intelectuales antagónicos encontraron en el cafetín el ámbito y la posibilidad de convivir sin subordinar sus identidades.

Entre la variedad de sus temas, el tango ha dado cabida a los cafetines así como a las cantinas, restaurantes, cabarets, peringundines y bodegones, a veces con sus nombres propios y otras en forma genérica: Armenonville, café La Paloma, El Tropezón, Palais de Glace, Hansen, Lo de Laura, La Vasca, El Tambito, Los Inmortales, Tortoni, El Galeón, Royal Pigalle, El Trianón, Café La Humedad, T.V.O., Rodríguez Peña, Canadian, Dante, Café de los Angelitos y otros…

En los depredadores tiempos que corren, el cafetín, tanto en su estructura edilicia como en las costumbres de la gente, es una gota de alcohol en las heridas del recuerdo. Se perdieron los pilares que lo sostenían: de la nostalgia del inmigrante pasamos al dolor de la emigración; la ansiosa y devota espera futbolera y turfística de los domingos ha sido reemplazada por la desteñida rutina del acostumbramiento porque ahora hay fútbol y carreras todos los días.

El cafetín, casi seguro, no escapará a nuestra patológica tragedia de olvidar la memoria, pero subsistirá en el archivo del tiempo como una escuela de vida donde al repiqueteo de los dados, el orejeo de los naipes y los catedráticos sermones de sabihondosy suicidas muchas generaciones aprendieron el más hermoso y difícil de los oficios: el oficio de vivir.