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martes, 30 de marzo de 2010

TRAGEDIA GRIEGA III



Por Oscar Rodríguez-Rozic


Desde Francia



El tercer y esperemos último episodio de la actual tragedia Griega trae como novedad la reaparición en escena del Fondo Monetario Internacional. Hasta ayer lo habían excluido de toda intervención en el salvataje de un país de la zona del Euro tanto el Gobierno de Francia como el Presidente del Banco Central Europeo, también francés. Pero la insistencia de Alemania lo introdujo como partícipe principal de cualquier rescate.

La decisión de la Comunidad Europea de aceptar la participación del Fondo junto con los demás países de la zona del Euro en una eventual operación de ayuda financiera a Grecia, además de sentar un precedente para el caso de que Portugal o España caigan en las mismas dificultades, coloca a Grecia en el mismo lugar de los países periféricos de Europa como Bulgaria o Islandia, o de los potenciales clientes Latinoamericanos del Fondo, es decir bajo la mira del Departamento del Tesoro Norteamericano, que debe dar su visto bueno a cualquier préstamo del Fondo. Es un duro golpe para el orgullo del Euro y su esperanza de reemplazar al dólar como moneda de referencia.

Grecia deberá enfrentar su problema de refinanciar este año más de 70 mil millones de dólares, tragándose la misma píldora recetada por el Fondo que debieron soportar en su momento Argentina y Brasil. Para poder endeudarse y seguir respirando, debe reducir drásticamente su gasto público.

El gobierno Griego, luego del anuncio de la posible ayuda que recibiría, in extremis, del Fondo y los demás países de la zona Euro, confía en poder obtener de los mercados financieros internacionales los nuevos préstamos que le son indispensables para no caer en cesación de pagos, a una tasa no superior al 6% anual, pagando una prima de un poco menos del 3% sobre la tasa actual de los bonos de Alemania o Francia. Grecia considera que endeudarse a una tasa superior sería catastrófico e implicaría iniciar una espiral de deflación y aumento masivo del desempleo y la agitación social.

Los intentos actuales del gobierno Kirchner de llegar a acuerdos con los tenedores de bonos que no aceptaron el canje de la deuda y de arreglar con el Club de Paris persiguen el mismo propósito, lograr préstamos frescos con una sobre tasa de interés tolerable. Teniendo en cuenta que Venezuela, uno de los pocos que le prestan a Argentina, le cobra el 12% anual el objetivo de la conducción económica argentina es lograr préstamos a no más del 10% anual.

Objetivamente la situación fiscal y el perfil de la deuda externa de Grecia y Argentina son muy diferentes; siendo la situación de Argentina mucho más cómoda y firme. Sin embargo cuesta trabajo entender porque los mercados financieros le imponen a Argentina pagar una sobre tasa de interés que duplica la que debe pagar Grecia.

Tal vez es cuestión de geografía y vecinos amigos. Para endeudarse más barato no solo es mejor aceptar la tutela del Fondo sino estar en Europa y en la zona del Euro. Eso es mucho mejor que estar allá, en el lejano sur de la América del Sur y haber repudiado, hace pocos años, la deuda.

miércoles, 17 de marzo de 2010

ISLANDIA II


Por Oscar Rodríguez-Rozic


Desde Francia

La crisis de Islandia comienza a reaparecer en las primeras planas de la prensa europea, ahora que la crisis de la deuda externa de Grecia ha sido por el momento soslayada gracias a heroicas medidas de ajuste fiscal puestas en marcha. Los trescientos mil islandeses se dieron el gusto de rechazar, en un plebiscito, una parte de la deuda externa que deben al Reino Unido y a Holanda. Eso les impide obtener desembolsos del FMI, nuevos recurso externos que imperiosamente necesitan e ingresar a la Unión Europea. Deberán dar marcha atrás, reconocer la deuda o vivir aislados y con lo propio únicamente.


Ambas crisis encierran enseñanzas para Argentina que sigue inmersa en una batalla política sin precedentes parlamentaria y judicial causada por el intento del poder ejecutivo de utilizar reservas del Banco Central por un lado para el pago de la deuda externa y por el otro para evitar un ajuste del gasto publico. Las maniobras del gobierno Griego para ocultar la magnitud del déficit fiscal, la del gobierno de Islandia convocando un referéndum para rechazar parte de su deuda y las del gobierno Argentino con el manejo de las reservas y los DNU son artilugios políticos que dificultan ver los verdadero problemas.


Las deudas externas son deudas, su legitimidad puede ser debatida como cuestión política o filosófica a nivel nacional, pero leyes, referéndums y la justicia nacional nada pueden hacer para que esas deudas desaparezcan. Se puede desconocer o dejar de pagar en todo o en parte la deuda externa, como lo hizo notoriamente Argentina e intento hacer ahora Islandia. Hacerlo obliga a aislarse del mundo financiero internacional. Los emparches que realizó Argentina con la renegociación de su deuda postergaron la solución del problema. Para obtener nuevos créditos Argentina deberá renegociar con los fondos buitres, arreglar con el Club de París y transparentarse con el FMI. Islandia tendrá que reconocer, le guste o no a los islandeses, la deuda con Gran Bretaña y Holanda.


Las reglas de juego del financiamiento internacional determinan que para poder endeudarse a tasas de interés razonables un país debe evidenciar una conducta fiscal y de comercio exterior razonable que de seguridad a los mercados de capital de la capacidad del país para atender puntualmente el servicio de su deuda.


La crisis Griega ilustra que su déficit fiscal es lo que provoca que no tenga acceso al crédito externo. Son los acreedores internacionales los que le dicen a Grecia que solo con una reducción violenta del gasto público podrá obtener fondos para evitar la bancarrota. Lo mismo le están diciendo a Portugal, que reconoce su débil situación fiscal y también comienza a ajustar el cinturón.


Nada de eso ocurre, por ahora, con respecto a Argentina cuya situación fiscal es mucho mas cómoda que la de Grecia y Portugal, tanto en términos del déficit fiscal con relación al PBI como en cuanto el monto total de la deuda pública interna y externa. Los acreedores externos actuales o potenciales de Argentina no le reclaman que reduzca su gasto público para poder endeudarse. Lo único que le dicen es que debe primero completar la renegociación de la deuda para obtener nuevos créditos.


La pelea del gobierno Kirchner con el Congreso y la Justicia poco tiene que ver con el pago o no de la deuda externa o su reconocimiento y renegociación. La pelea se refiere al monto del gasto público y al rédito político que su mantenimiento, aumento y destino provocan. Es la pelea clásica que enfrenta cualquier poder ejecutivo que no cuenta con una mayoría en el congreso o parlamento, dado que son esos cuerpos colegiados los que deciden el monto y dirección del gasto y del ingreso o endeudamiento fiscal para financiarlo. A lo mejor sería más fácil entenderse, llamando a las cosas por su nombre.

martes, 9 de marzo de 2010

TRAGEDIA GRIEGA II


Por Oscar Rodrìguez-Rozic



Desde Francia

El gobierno griego anunció la adopción de drásticas medidas para disminuir su déficit fiscal, que es actualmente equivalente a más de 12 por ciento del PBI, para llevarlo a un nivel del 8 este año y luego bajarlo al 4 por ciento.

Esta fuerte apretada del cinturón fue aplaudida por la Comisión Europea y el Fondo Monetario. Ambos no ven otra salida para que Grecia pueda acceder al financiamiento externo que le resulta indispensable.

Las medidas contempladas incluyen el aumento de dos puntos del impuesto a las ventas, que afecta por supuesto más duramente a los de menores ingresos. Las otras medidas son la congelación de sueldos y reclutamiento en el sector público y nada mas ni nada menos que la abolición del aguinaldo, tanto para los empleados públicos que recibían dos sueldos adicionales a fin de año, como para algunos empleados del sector privado.

Los gremios han puesto el grito en el cielo y se anuncian huelgas masivas. En Grecia hay una historia reciente de enfrentamientos violentos de obreros, estudiantes y manifestantes con las fuerzas del orden. El gobierno socialista que acaba de ganar las elecciones puso en descubierto la inconducta fiscal del gobierno de derecha anterior que fraguó los libros para ocultar el déficit. Fue así que provocó la crisis actual, confia que cargando la culpa al gobierno anterior lograría que se acepten estos cortes del gasto e incremento de impuestos indispensables para evitar la bancarrota fiscal.

El gobierno griego confiaba en obtener apoyo financiero de los miembros ricos del mundo del Euro, Alemania y Francia, para salir con menos dolor de la crisis. Este apoyo por ahora no fue más que verbal, pues los que pagan impuestos en Alemania y Francia no están dispuestos a financiar el déficit fiscal de otro país de la zona Euro. El Banco Central Europeo tampoco puede dar un salvataje a Grecia, por sus estatutos.

Con el anuncio de estas medidas, por el momento se ha evitado lo peor, Grecia podría seguir obteniendo préstamos de la banca internacional pagando una sobre prima significativa. El Euro sigue debilitado por los déficits fiscales de Portugal y España pero no está en peligro de colapsar. La crisis griega hizo evidente que la adopción de esa moneda única sin que hubiera un contexto de política fiscal uniforme en los países de la zona Euro ni una política económica unificada, crea problemas de difícil solución. Los países europeos que no adoptaron el Euro, como el Reino Unido o como Suiza que no es miembro de la Unión Europea, dudarán mucho en hacerlo después de esta experiencia.

Dejar de tener moneda propia que intentaron hacerlo Ecuador y Argentina alineándose al dólar demuestra que eso tampoco es panacea para evitar crisis financieras. Por el contrario, controlar la moneda nacional permite devaluar, lo que hace que sea la inflación y no el gobierno el que recorte los salarios. Devaluar aumenta la competitividad de las exportaciones, todo lo cual con menos dolor y un poco de suerte ayuda a aumentar el PBI y a salir del pozo. La Comunidad Europea y el Fondo insisten en que Grecia de a luz mediante un parto doloroso.

jueves, 25 de febrero de 2010

TRAGEDIA GRIEGA

Por Oscar Rodríguez-Rozic


Desde Francia


En febrero de 2010 Grecia aparece en la primera plana de los medios de Europa. La crisis financiera griega, provocada por la revelación de las verdaderas cifras de su déficit fiscal también llegó a la primera plana de los diarios argentinos. Los estadísticos griegos fueron muy ingeniosos, usando derivativos e hipotecando futuros ingresos de aeropuertos, peajes y loterías, hicieron desaparecer de la contabilidad una buena parte de la deuda. Las prácticas contables creativas empleadas por el gobierno griego para ocultar el monto real del déficit fiscal son similares a las manipulaciones del INDEC argentino para disimular la inflación. Parece que en todas partes, además de cocinarse habas, se cocinan libros contables.

De los veintisiete países que forman la Unión Europea, diez y siete adoptaron el Euro como moneda y asumieron la obligación de limitar su déficit fiscal a un máximo del 3 por ciento de su PIB. Se reveló ahora que el déficit griego supera el 12 por ciento. Los bonos de la deuda externa griegos perdieron la calificación AAA. Por lo tanto, para obtener nuevos financiamientos Grecia deberá pagar una sobretasa de interés significativa. Los bonos de deuda externa de Portugal y de España están ahora también bajo la mira de los especuladores internacionales. Es así como luego de esta revelación, una parte de esa Europa del Euro comenzaría a convertirse, por arte de la magia de los operadores financieros y los especuladores internacionales, en un rincón de Latinoamérica, donde sufren siempre sobretasas mayores o menores países de mejor conducta financiera y fiscal como Brasil y Uruguay.

Argentina, sin déficits fiscales abismales no puede sin embargo, por el momento, obtener fondos frescos de los mercados de capital internacionales, aún pagando sobretasas significativas, pues debe primero completar la renegociación de la deuda externa, espantar a los fondos buitres y arreglar con el Club de París. Todo esto lo pensaba lograr el gobierno con reservas del Banco Central y el Fondo del Bicentenario. Este proyecto ha quedado en suspenso y su suerte depende ahora de un Congreso hostil y del poder judicial.

El FMI hace sus propias estadísticas y desconfía bastante de las de sus países miembros. Esta a la espera de que los países con problemas golpeen sus puertas. Grecia, jura que no pedirá su ayuda; no esta dispuesta a tomar las medicinas que prescribirá. Argentina tampoco piensa acercarse al Fondo y aceptar que le vigilen sus cuentas. Grecia, a pesar de pertenecer a la Unión Europea y tener el Euro como moneda no está en mejor condición que Argentina, frente a los mercados de capital internacionales.

La Comunidad Europea luego de expresarle solidaridad pero sin comprometer ayuda alguna, le recomienda a Grecia la misma vieja receta del Fondo Monetario; cortar el gasto público y aumentar los ingresos. Es algo que le resultó tal vez más fácil hacer a Argentina abandonando el uno a uno y devaluando, viviendo, como lo sugirió Aldo Ferrer, con lo propio. Grecia deberá, atada al Euro y sin poder devaluar, ajustar cortando donde duele, reduciendo salarios, empleos y gastos públicos. No tiene escapatorias.

Endeudarse excesivamente en el exterior le resultó fácil a Grecia gracias al Euro y a su creatividad contable y debido a la complicidad de los bancos privados transnacionales. Lo mismo hacían los gobiernos latinoamericanos en los años de la superabundancia de los petrodólares, allá en los ochenta, obteniendo préstamos de la banca norteamericana casi con un simple llamado telefónico. Se burlaban del condicionamiento que para prestarles le imponían organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, que obligaba a destinar los fondos a proyectos de desarrollo capaces de generar recursos para repagarlos. Argentina sigue hoy pagando esos préstamos, que nunca se convirtieron en proyectos de desarrollo ni generaron ingresos. Argentina tampoco tiene escapatorias. Para ingresar nuevamente a los mercados internacionales de capital deberá hacer buena letra y demostrar buena conducta.

martes, 16 de febrero de 2010

LLORAR O NO POR ARGENTINA


Por Oscar Rodríguez-Rozic


Desde Francia



Hace unos días un amigo argentino que vive en Francia desde hace mas de treinta años me envió fragmentos de una entrevista a Mario Vargas Llosa en Caracas en la que el escritor peruano se pregunta que le pasó a esa Argentina que era un país de vanguardia a principios del siglo XX y que él ve hoy empobrecido, caótico y subdesarrollado. Vargas Llosa concluye la entrevista preguntándose como es posible esa degradación política e intelectual actual que hace que una pareja como los Kirchner esté gobernando el país. Es indudable que para muchos argentinos el estilo y la práctica gubernamental de los Kirchner y del peronismo en general, causan vergüenza. No serán los únicos que se avergüenzan de sus gobiernos. Los acompañan muchos italianos avergonzados de Berlusconi y los muchos norteamericanos que avergonzados de Bush votaron por Obama.

Muchos argentinos de mí generación añoran como Vargas Llosa, las glorias de esa Argentina democrática, pujante y abierta al mundo de principios de siglo, que había abolido el analfabetismo antes que Estados Unidos y Francia. La única respuesta que da Vargas Llosa a la decadencia de esa Argentina es que solo los argentinos tienen la culpa de haberla provocado por elegir siempre mal: al peronismo como gobierno antes y ahora y a aceptar vivir bajo dictaduras y abrazar el mercantilismo mas espantoso.

La inevitabilidad del peronismo ganando cualquier elección presidencial solo tuvo dos excepciones, Alfonsín y De la Rua, pero un gobierno no peronista sucediendo a los Kirchner parecería, por ahora, difícil de concretarse. Si Vargas Llosa tiene razón en su diagnóstico de la principal causa de la decadencia argentina, habrá que seguir llorando por Argentina.

La visión de esa Argentina mítica que se pobló de europeos en un nuevo mundo sin límites, que produjo a Borges, envolvía al mismo tiempo, aunque no lo mencionara Vargas Llosa, el convencimiento de que Argentina no era un país latinoamericano más, que su origen y destino eran distintos del de sus vecinos. La mayoría de los argentinos nacidos como yo antes de la segunda guerra mundial, nunca se consideraron ni sintieron latinoamericanos.

Esta concepción de la insularidad de Argentina respecto del resto del continente, de ser una especie de Australia con más de la mitad de sus habitantes hijos o nietos de inmigrantes europeos y sin muchos aborígenes, es posiblemente también responsable del fracaso del proyecto de país del primer mundo que imaginaron los dirigentes políticos argentinos de los años veinte.

Rosendo Fraga en un artículo en La Nación de estos días analiza la situación de America Latina de hace diez años e invita a reflexionar sobre la situación actual de los países, concluyendo que, pese a populismos varios y vacilaciones de la institucionalidad democrática, los países importantes de la región han hecho grandes progresos. Brasil se ha consolidado como un actor global, compartiendo el espacio de las nuevas potencias mundiales emergentes junto con China, India y Rusia. México logró con éxito la transición hacia un sistema pluripartidista y Colombia ha crecido sostenidamente en lo económico y combate con éxito el narcotráfico y la violencia. Chile y Uruguay van muy bien.

Posiblemente las nuevas generaciones de argentinos estarán en mejores condiciones que mi generación en aceptar que Argentina debe asumir su latinoamericanidad, olvidar el sueño de despegarse de América Latina y ser el primer mundo. A lo mejor ha llegado la hora de que los argentinos piensen que el mejor futuro del país consistiría en integrarse mas, incluso políticamente, a Brasil, el líder indiscutido de la región y a sus vecinos. La Unión Europea no es ciertamente una panacea para todos los problemas de los países que la integran pero ser un país importante aunque no el líder de una futura Unión Sudamericana podría ser un proyecto más propicio que llorar sobre glorias pasadas reales o supuestas, o soñar pertenecer al primer mundo.

viernes, 29 de enero de 2010

LIBROS Y LIBRERIAS


por Oscar Rodríguez-Rozic

Desde Francia




Librerías y los libreros parecería que están condenados a la desaparición. Cada vez es más fácil y conveniente comprar libros vía Internet, sin tenerse que desplazarse. Los lectores de libros electrónicos permiten leer libros que se obtienen gratuitamente en los sitios Internet de las bibliotecas y además permiten comprar libros en versión electrónica, mucho menos costosos que los libros impresos en papel. El año pasado, Amazon la gran empresa mundial de venta de libros por Internet, vendió más libros electrónicos que libros impresos.

Pero para muchos de mi edad, que descubrimos el placer de la literatura, hurgando libros en las librerías tradicionales de Buenos Aires, con libreros de carne y hueso que sabían de libros y con los que se podía hablar de libros, es triste constatar como estos bastiones tradicionales de la cultura van desapareciendo. En el barrio de Georgetown en Washington DC donde vivimos durante muchos años prácticamente no quedan ahora librerías salvo la de la cadena Barnes & Noble que es un supermercado de libros y revistas con personal que nada sabe de libros. Pero afortunadamente hay ciudades, como Buenos Aires, con abundantes librerías y libreros, que esperemos duren, a pesar de que cada vez mas porteños tienen acceso a conexión Internet de banda ancha.

En la ciudad de Aix-en-Provence de apenas 140.000 habitantes es notable y reconfortante el número de librerías existente. En el centro histórico de la ciudad, donde ahora vivimos, son diez en total y todas aparecen florecientes y, en algunos casos, agrandándose incorporando pequeños negocios vecinos. En los años que llevamos viviendo aquí solo una librería desapareció, para dar lugar a una sucursal de Hermes, la casa de artículos de lujo. En compensación, dos nuevas librerías fueron abiertas.

En una zona adyacente al centro histórico de Aix, recientemente renovada, hay una galería comercial muy frecuentada en la que se instaló una sucursal de la cadena Fnac, muy apreciada en Francia para la compra de equipos de fotografía, sonido, video e informática, además de grabaciones de música y películas. La Fnac no es el lugar al que yo iría a buscar libros pero, de todos modos, hace unos días, fui a la sección libros de esta Fnac con Anne-Marie mi mujer que publicó un libro en inglés y tenía curiosidad por ver si vendían libros en ese idioma. Así descubrí que la Fnac tenía una sección dedicada a libros en otros idiomas que el francés. La sección era bien pequeña con algunos libros en inglés, italiano, alemán y holandés y en un rinconcito vi un cartel que decía “V.O. Espagnol” (Versión Original en Español). Allí había, en total, unos veinte libros y encontré para mi sorpresa un libro de Ernesto Sábato, que no conocía: Antes del Fin.

Lo devoré casi de un saque; es un libro muy pequeño. Quise releer el Informe sobre Ciegos pero no pude encontrar mi copia de Sobre Héroes y Tumbas, comprada en la calle Florida en Buenos Aires hace añares, seguramente prestada a algún amigo de esos que no devuelven cosas prestadas. No me fue nada difícil bajar de la Internet, sin costo alguno, el Informe sobre Ciegos, que leí sin dificultad en mi computadora.

Yo daba a Sábato por muerto pero gracias a la Internet, buscando el Informe sobre Ciegos, descubrí que vive, alejado del mundanal ruido en vieja casona suburbana. Dicen que cuando uno da a alguien por muerto que no lo es, le alarga la vida. Puede que así sea. Esperemos que Ernesto Sábato festeje su centenario. Falta poco. Sería una buena ocasión ese centenario para que los que amamos los libros adoptemos la resolución de comprarlos en librerías, aunque resulte un poco más caro que hacerlo en supermercados o por medio de la Internet. Salvemos a las librerías que nos quedan. Sería una verdadera lástima que las librerías y los libreros desaparezcan.

lunes, 4 de enero de 2010

GASES DE CARBONO


por Oscar Rodríguez-Rozic Desde Francia

Sarkozy más por conveniencia que por convencimiento enarboló a la bandera de protector del medio ambiente. En la reciente fracasada cumbre mundial de Dinamarca se vanaglorió de haber instaurado en Francia un impuesto ejemplar a la emisión de gases de carbono para combatir el recalentamiento terrestre.

La idea de hacer pagar un impuesto punitorio a los que contaminan el medio ambiente para evitar que lo hagan es la aspiración de los ambientalistas y de una gran mayoría de la opinión. Sin embargo el impuesto al carbono incluido en el presupuesto para el año 2010 aprobado por el Parlamento había suscitado críticas, no solo de la oposición socialista y de los ambientalistas sino también de varias figuras de su propio partido mayoritario, dado que exoneraba de ese impuesto precisamente a las industrias, principales responsable de la emisión de gases de carbono.

La Corte Constitucional de Francia, el máximo tribunal francés, también conocida como “los sabios” cumple en parte las funciones de corte suprema. Sus once miembros incluyen a los dos ex presidentes de la nación. Acaba de emitir un dictamen declarando dicho impuesto ilegal. El fallo de la Corte Constitucional consideró que el propósito de la ley era reducir las emisiones de carbono pero que el impuesto creado solamente era aplicable a menos del cincuenta por ciento de las actividades que producen esos gases. Ergo, resolvió que el impuesto creado era ineficaz y además, injusto.

El inesperado regalo de fin de año que recibió Sarkozy obligara al gobierno a hacer borrón y cuenta nueva y replantear el impuesto anulado, indispensable además para tapar el agujero fiscal que crea este fallo inapelable. Es un rompecabezas difícil de resolver pues para que este impuesto sea convalidado por el Consejo Constitucional sería necesario aplicarlo a actividades que producen gases y que habían sido exceptuadas del impuesto. Entre ellas, las empresas de transporte público, la agricultura y la pesca. Aplicar a estas empresas impuestos adicionales tendrá un alto costo político para el gobierno.

Va a ser indispensable que Sarkozy invente algo para recobrar su imagen. Los últimos sondeos muestran que un sesenta por ciento de franceses desaprueban su acción y su estilo de gobierno. Los analistas políticos presagian un nuevo año lleno de dificultades políticas para el gobierno Francés.

Estos augurios para el año que se inició son similares a los que formulan los analistas políticos para el gobierno Kirchner en Argentina, que confronta también una baja tasa de aceptación popular y desafíos judiciales y parlamentarios. El gobierno Argentino tiene tiempo para reinventarse, las próximas elecciones ocurrirán dentro de casi dos años. Sarkozy, en cambio tiene apenas dos meses antes de confrontar elecciones regionales que bien podrían ser ganadas ampliamente por la oposición socialista y los partidos “verdes” de los ambientalistas.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

POLITICAMENTE CORRECTO


por Oscar Rodríguez-Rozic


Desde Francia


Como definir la frontera entre lo políticamente correcto e incorrecto, es algo que se debate hoy en Francia. Es algo que también se debate en Argentina, con motivo de la designación y renuncia forzada de Posse como Ministro de Educación de la ciudad de Buenos Aires.

La estructura que dio el Presidente Sarkozy a su equipo ministerial fue una demostración de corrección política. Incluyó una pequeña dosis de disidentes del partido socialista, como el Ministro de Relaciones Exteriores Kouchner y significativamente a dos mujeres provenientes de minorías raciales.

Una de ellas es Rachida Dati, la muy fotogénica y mediatizada Ministro de Justicia durante los dos primeros años de la presidencia Sarkozy cuyos padres provenientes de Marruecos y Argelia. Se permitió algunos desplantes con la dirigencia política del partido del Presidente al que pertenece. Se le solicitó que se presentara como candidata a las elecciones de diputados al Parlamento Europeo, lo que la obligó a renunciar a su cargo en el gabinete. Allí sigue, en Estrasburgo, menos mediatizada pero elegante y fotogénica como siempre, aguardando un futuro político más prominente.

La otra representante de minorías raciales en el gabinete de Sarkozy es la también muy fotogénica y bastante mediatizada Rama Yade, originaria en Senegal. Ocupo durante los primeros dos años del gobierno la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores. Sus desplantes, que la prensa difundió ampliamente, provocaron su designación como Secretaria de Deportes, cargo menos visible y dependiente de otro ministerio. El partido de la mayoría gubernamental esta tratando que se presente como candidata en las próximas elecciones departamentales. En términos muy crudos le sugirieron que procure obtener la gobernación de una región pobre del norte de París, con una población de origen africano muy significativa, que se identificaría con ella por afinidad de color de piel.

La inclusión de representantes de minorías raciales y culturales en el gabinete no impidió que prominentes miembros del gobierno de Francia y del partido mayoritario, se refirieran públicamente, durante las últimas semanas, a esas minorías raciales en términos peyorativos y políticamente incorrectos. Uno de ellos, por ejemplo, recomendó a los jóvenes franceses provenientes de esas minorías que dejaran de “hablar al revés” y de ponerse el gorro con la visera hacia atrás, como es la moda en las barriadas pobres, y que se comportaran como buenos franceses. Un ministro en una reunión política felicitó por su militancia a un joven de origen norafricano al tiempo que expresó su deseo de que no continúen llegando a Francia multitudes de inmigrantes de ese origen.

Todas estas confrontaciones entre lo que se percibe como políticamente correcto e incorrecto están explotando en el foro convocado por el gobierno, a principios de noviembre para definir la identidad francesa. Una figura prominente del partido mayoritario manifestó que cuando los minaretes superen en número a las catedrales, Francia habrá dejado de ser Francia. La oposición socialista acusa al gobierno de haber iniciado este foro para obtener un vuelco del voto nacionalista y ultra conservador en favor del partido gobernante en las próximas elecciones regionales. El jefe de la bancada mayoritaria anunció que propondrá una ley prohibiendo a las mujeres el uso de la Burqa, la vestimenta que solo deja ver los ojos, en la calle y lugares públicos. Solamente unas mil mujeres portan la burga en Francia. Se acaba de autorizar la construcción de la primera mezquita en Marsella, con un minarete menos alto que el proyectado y que no emitirá llamados a la plegaria.

La xenofobia es tan políticamente incorrecta como el elogio a las dictaduras militares. Sin embargo, es interesante notar que estas manifestaciones públicas de incorrección política no provocan renuncias en Francia. Tal vez lo sea porque la mayoría de los franceses no tolera a las minorías religiosas, raciales y culturales, aunque sea incorrecto profesarlo. Tal vez los porteños son más políticamente correctos que los franceses.

jueves, 17 de diciembre de 2009

HUELGAS DE FIN DE AÑO

por Oscar Rodríguez-Rozic

Desde Francia

El panorama de fin de año se presenta tranquilo en Buenos Aires, en cuanto a protestas y huelgas de servicios de transporte público, salvo los piquetes anunciados frente al gobierno de la ciudad y el Congreso. Esta relativa calma contrasta con el panorama de huelgas y protestas que deberán enfrentar los habitantes de Francia y en particular los de París, en los próximos días.

Los sindicatos de conductores de trenes han dado ya el preaviso de una huelga reconducible, que podría paralizar durante varios días las dos principales líneas de subterráneo que vinculan a París con sus suburbios y sus dos aeropuertos. Esta huelga provocará un caos en los otros medios de transporte y embotellamientos de tráfico. Los miles de turistas podrían llegar con dificultad a pie a los museos si estos no estuvieran cerrados, por huelgas preventivas, ya realizadas y programadas, en protesta del no reemplazo el año que viene de las vacantes que se produzcan por la jubilación de efectivos de los museos nacionales.

Dadas la escasez y el alto costo del servicio de taxis en París, hace algunos años aparecieron pequeñas empresas que ofrecen transportar en motocicleta dentro y fuera de la ciudad a los viajeros solos y con un mínimo de equipaje. El servicio se contrata por teléfono o Internet y comienza a ser muy utilizado. Hay moto-taxis eléctricos para los que tienen sensibilidades ambientalistas y también de tres ruedas, para los viajeros temerosos. Los usuarios reciben capas para protegerse del frío y de la lluvia y por supuesto cascos. Temerosos de perder una clientela cautiva, los taxistas de París iniciaron operaciones “caracol” para demorar y bloquear el tráfico a y desde los aeropuertos. Esta protesta tiene por propósito evitar que se permita que las moto-taxis monten pasajeros en la proximidad de estaciones de trenes.

Pero las dos huelgas que mas amenazan perturbar el fin de año y las actividades tradicionales en esta época de fiestas son en primer lugar la de camioneros que anunciaron que bloquearán los depósitos que abastecen a los supermercados y, en segundo lugar, la huelga de los encargados de recargar de billetes a los cajeros automáticos de los bancos, indispensables para pagar al contado lo que se adquiere en los mercados al aire libre. Estas anunciadas huelgas harían imposible que lleguen a los consumidores las ostras, el champagne y el foie gras indispensables para pasar las fiestas de fin de año en Francia. Dado que sería inconcebible que las mesas de navidad estuvieran privadas de estos elementos indispensables, es posible prever que el gobierno intervendrá para que se llegue a acuerdos que suspendan las acciones anunciadas. Las costumbres importantes como esta, que hacen a la identidad nacional francesa, cuya definición discute ahora el Parlamento, deben preservarse.

martes, 17 de noviembre de 2009

SUBTES EN HUELGA.


por Oscar Rodríguez-Rozic


Desde Francia


Bien sabemos cuantas cosas tienen en común Buenos Aires y París. A todas ellas habría ahora que añadir que sufren al mismo tiempo huelgas de sus subterráneos.

Las causas del conflicto en Buenos Aires no tienen relación directa con las condiciones de trabajo de los huelguistas, que no demandan nada de la empresa que los emplea. El sindicato de los conductores de trenes, en rebeldía con la central única sindical, demanda ser reconocido por el gobierno nacional.

La huelga en París paraliza las dos grandes líneas que recorren los ejes norte-sur y este-oeste de la ciudad y sus suburbios. La huelga en una línea es para que se aumenten los efectivos, para evitar tener que trabajar horas extras, que son por supuesto, bien remuneradas. La huelga de los conductores de la otra línea es más difícil de explicar. Hasta hace poco, los conductores de esta línea eran empleados de dos empresas estatales distintas, la de los subterráneos y la del ferrocarril nacional. Los subtes debían detenerse a medio camino para cambiar conductores. Para evitar las grandes demoras que esto causaba se resolvió permitir que unos y otros conductores recorrieran toda la longitud de la línea. Se otorgó a los conductores involucrados un bono mensual adicional, supuestamente para compensar sus recorridos más largos. La huelga tiene por objeto que ese bono adicional se convierta formalmente en el salario, a los efectos de la jubilación.

Si los habitantes de Buenos Aires, ya sea que usen o no el subterráneo, tienen dificultad en entender y solidarizarse con los motivos de la huelga que los afecta de todos modos, sugiero que se consuelen pensando que lo mismo les pasa a los habitantes de París y sus suburbios y particularmente a los que deben ir a los aeropuertos, servidos por la línea B, que tampoco comprenden ni comparten los motivos de esa huelga.

Es proverbial la tolerancia y la solidaridad de los franceses por los problemas que les causan las huelgas en los servidores públicos pero hubo consenso en que se adoptaran, hace un año, leyes que garanticen un mínimo, igual al cincuenta porciento, de servicios de transporte público en caso de huelgas, que deben ser anunciadas con un preaviso mínimo de varios días, para que los usuarios se organicen y utilicen otros medios de transporte. La ley prevé que los huelguistas recalcitrantes pueden ser movilizados y obligados a trabajar. Pese a esta ley y el anuncio del Presidente Sarkozy que se habían acabado las huelgas de transporte público, las dos líneas pararon completamente y causaron embotellamientos y demoras considerables en todo el sistema de transporte urbano de París.

Posiblemente pasará lo mismo si el Gobierno Argentino declara ilegales las huelgas del subte de Buenos Aires.Los conductores de subtes de Buenos Aires no consiguen su reconocimiento gremial pero, como buenos trotskistas que aparentemente son, continúan la lucha “hasta la victoria”. Los huelguistas franceses, no menos ideológicos, son más prácticos y casi siempre obtienen algo. Han inventado un nuevo tipo de huelga que no intenta una reivindicación laboral sino evitar que ocurra un hecho futuro, juzgado inconveniente para el gremio. Un lindo ejemplo de este tipo de huelga “preventiva” tuvo lugar en Marsella, hace pocas semanas. Los conductores de camiones recolectores de residuos del arrondissement 14 bloquearon todos los centros de procesamiento de residuos de la ciudad durante siete días y provocaron un verdadero caos con la acumulación de doce mil toneladas de residuos en las calles de esta ciudad de más de dos millones de habitantes. La huelga fue hecha para evitar que el año que viene, el servicio de recolección en ese arrondissement, que esta ahora a cargo de una empresa privada, sea objeto de una nueva licitación y que la actual empresa no sea adjudicataria. Pedían que quien quiera que ganara la licitación debía emplearlos. Las autoridades municipales anunciaron que no habrá nueva licitación para la provisión del servicio.

En Buenos Aires los colectivos, taxis y remises son propiedad y están manejados por microempresarios que no se hacen huelgas a si mismos. En París salvo los taxis, todos los que manejan medios de transporte público están sindicalizados y dispuesto a parar por algún motivo, por difícil que sea entenderlo o compartirlo. Eso sí, deberán dar preaviso.